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Gazeta de Puerto-Rico. [volume] ([San Juan, P.R.) 1806-19??, June 08, 1841, Image 3

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po el vicio de la sangre. Adulto en breve el infante, la adminis
tración cuida de que ejercicios gimnásticos desarrollen sus miem
bros, y de que nuevos y mas elevados conocimientos fortifiquen
su inteligencia. Domiciliado en un pueblo, la administración vela
sobre su seguridad y reposo, y cuida ademas de que aguas copio
sas y saludables aplaquen su sed; alimentos abundantes y sanos
satisfagan su hambre; árboles frondosos le proporcionen sombra
y frescor en el verano, y callcs.cspaciosas, ventilación y comodi
dad en todas las estaciones, Ella abre cauces estrechos para
llevar la fecundidad y Ja. vida á las campiñas áridas; y los abre
anchos para que los surquen barcos cargados de los. productos
del suelo y de la , industria. '
Ella borda las márgenes de estos cauces, cubiertas -yá- de
pingües esquilmos, de vastas y solidas rutas, sobre las cuales
se alzan á su voz protectora, cómodos y elegantes albergues,
donde el viajero halle, no solo abrigo y seguridad, sino sosiego y
aun regalo, De sus avenidas aleja ella al mendigo y al ocioso, que
no siendo observados ni protegidos, harían de la vagancia y de
la miseria escalones para el crimen.
La administración proporciona ocupación á los hombres ro
bustos en los trabajos públicos; proporciónala en los hospicios a
los desvalidos, y á los delincuentes en los establecimientos de
corrección. Socórrelos en sus dolencias, ora abriéndoles las pucr
tas de los hospitales, ora derramando sobre el hogar doméstico
los dones de la compasión privada y los consuelos de la caridad
pública. A los desgraciados, qué fruto de la flaqueza ó del cri
men, son abandonados al nacer por sus padres, tiene la adminis
tración abiertos desde luego asilos para alimentarlos, y mas tar
de escuelas y talleres, donde adquiriendo medios de vivir á sus
propias expensas, pueden retribuir á la sociedad ios beneficios de
su santa tutela. Ni aun al morir el hombro abdica la suya la
administración; ella preside á los funerales, dicta las preocupacio
nes con que deben hacerse, aisla el asilo de los muertos, y señalan
do a los vivos la mansión que les aguardares ofrece en cada tum
ba un recuerdo de su miseria y una lección de moralidad,
Si en las fases mas importantes que acabo de recorrer de la
vida del hombre en sociedad, es permanente y activa la acción de
la administración, no lo es menos en las demás situaciones, ligadas
como lo están íntimamente, todas las de la existencia social. Q,uó
harían en efecto las autoridades militares y marítimas para el
reemplazo de las tropas Uc mar y tierra, ai la uUuihibuaclon 110
les señalase la juventud propia para entrambos servicios Q,ué
barian los encargados de la cobranza de los tributos, si la ad
ministración no reuniese, errcl conocimiento exacto y completo
de la materia imponible, los elementos déla equidad de la repar
tición, equidad de que depende esencial y casi exclusivamente
la puntualidad en los pagos Qué baria la justicia misma con
los criminales no merecedores del último suplicio, si la adminis
tración no preparase cárceles donde se custodiase á unos; talle
res penitenciarios donde se corrigiese á otros; y presidios donde
los mas delincuentes hallasen á la ves escarmiento y castigó
Hasta que" puutoen fin no se neutralizarían las ventajas mismas
del tráfico marítimo, si lazaretos ventilados y cómodos no reu
niesen todos los medios do sofocar los gérmenes do muerte, que
entre sus algodones envia, tal vez Smirna a Marsella y Nueva
York á Liverpool Aun á los ministros del culto, sustraídos por
la naturaleza de sus funciones á la. influencia de la administra
ción, los arrastra ella á su órbita, asociándolos á proyectos do
beneficencia, y haciéndolos así colaboradores del bien que de otro
modo no tendrían medio de fomentar. Con rasan pues califiqué
youndiade "inmensa" la administración, y enumere, y aun des
envolví los beneficios de su "omnipresena." Con razón igual
mente dije en otra parte que se podía definir, "la ciencia de lo
útil y de lo dañoso;" dando a, entender con esta designación, in
tencionalmentc vaga, aunque exacta, ser ilimitada la esfera de
sus atribuciones.
En su inconmensurable espacio yacerían sin fin mezclados
y confundidos todos los intereses sociales, si no cuidase de su des
linde y clasificación una emanación de aquella alta inteligencia,
que organizó un día los elementos de la materia que se agitaban
en el seno del caos primitivo. Como para el orden del mundo
físico amalgamó al crearlo, ó separó aquellos elementos la mano
del Supremo Hacedor, amalgama ó separa la administración la
enorme masa de intereses aislados, en cuya armonía consiste la
organización del mundo social. Hacer confluir' en un punto de
conveniencia común la mayor suma posible de estos intereses,
fundirlos impedir cuando son afines, impedir cuando son antipá
ticos el contacto que luego traería el roce y el choque á la larga,
tal es la misión sublime de ese poder que se designa en la actua
lidad bajo el nombro de administración.
- ' Sin esfuerzo se calculará que. esc poder no puede-cjercers-;?
útil y gloriosamente, sino por un hombre superior, capas de abar
car á un tiempo lo material y lo abstracto, ó lo que es lo mismo,
la teoría y su aplicación, ó sea el conjunto y los pormenores. Sin
esfuerzo se adivinará igualmente que aun la capacidad, mas ele
vada no bastaría á tan complicadas atenciones, sin un conoci
miento profundo de todas las necesidades sociales, sin ana pres
ciencia casi divina para saber cuantas necesidades nuevas debo
ir creando cada dia la fortuita y anómala combinación de intere
ses esencialmente movibles é indefinidamente variables, y pre
venir con la anticipación conveniente ios medios de favorecerlos
todos, cualquiera que sea el modo coa que se combinen,
La dificnltad es tanto mayor, cuanto que escaseando en ad
ministración las reglas absolutas y uniformes, son pocas las quo
pueden aplicarse 5, todas las situaciones; y entre las necesidades
.y ius medios de socorrerlas, no so descubre siempre á primera
vista la analogía que debe dirigir en ia aplicación. Esta falta
de principios inalterables redujo hasta ahora la ciencia admi
nistrativa al conocimiento de las leyes especiales, dictadas sobre
los puntos comprendidos en sus atribuciones. Pero estas leyes
tiensn por objeto favorecer intereses combinados de cierto modo,
y deben variar cada ves que ellos se combinen de un modo dis
tinto; de dondo resulta que puede en administración ser daño
hoy lo que ayer era beneficio, hoy error lo que ayer verdad. Re
sulta asimismo que el conocimiento de las leyes que formen hoy
un código administrativo, puede hacerse inútil y aun nocivo ma
ñana, y extraviar en vez de conducir.
Las personas que no conozcan la índole del poder adminis
trativo, ó no hayan meditado sobre la de los intereses que él está
encargado de dirigir y de proteger podran quizá calificar de pa
radojas las consecuencias que acabo de establecer; pero un so
lo ejemplo bastará para probar sin réplica Ja exactitud de las
premisas en que las fundo, é imprimir á sus forzosas inducciones
el carácter de axiomas. Abrase el libro 79 de la Novísima 'Re
copilación y examínense las leyes contenidas en su título 10
sobre el comercio de granos. Cada una de ellas lleva el sello de
- la-época en que se expidió; pero en todas aparece con disfraz
6 sin él, la aprehensión, de que no produjese el reino los granoa
necesarios para su consumo, y en todas sobresalen por tanto las
precauciones para asegurar, no solo el abasto del pan, eino su
proporcional baratura.
Estas leyes se modificaban según que las apariencias do
escasez ó las seguridades de abundancia inspiraban confianza o
temor; es decir, según que el aspecto de las cosechas parecía fa
vorecer los intereses del consumidor ó del productor, ó lo que 'ca.
lo mismo, según que se combinaban de esta ó de aquella manera
los diferentes intereses que incumbía al gobierno conciliar y pro
mover. Cuando 61 descuidaba esta obligación, ó cuando favo
reciendo al cumplirla los intereses de unos lastimaba los de
otros, las autoridades administrativas del territorio que se creía
perjudicado, conducidas ó inspiradas por aquel instinto protector
que es el carácter esencial de la administración, desobedecían el
mandato sin pensar que faltaban por eso á lo que de ellas exijian
sus hábitos y sus principios de obediencia pasiva. Asi los ayunta
mientos, sin hacer caso de las pragmáticas que prohibían la tasa
de los granos, y autorizaban su libre circulación y comercio, ve
daban la saca, cuando temían que escaseasen ó se encareciesen,
ó fijaban el precio á su arbitrio. Persuadido de que esto era un
deber.cn semejante situación; seguros del apoyo que para des
empeñarlo les prestaba el asentimiento de sus administrados, y
aun el de los agentes del poder Real, que no osaban contrariar
la opinión de los pueblos, no temían ser reconvenidos de haber
infringido la ley, cuando evitasen infringiéndola, que la escasez
o Ja carestía del primero tic loa alimcuws provocase murmullos
ó motines. .
Los daños y los peligros de este desurden habitual y nece
sario, no cesaron hasta que un decreto expedido á propuesta mia,
en 29 de Enero de 1831, concilio los intereses del comercio y
de la agricultura, autorizando ia libre circulación de los gra
nos indígenos en lo interior del reino, permitiendo su expor
tación y prohibiendo la importación de los exóticos. JSiete años
van trascurridos desde entonces, y no ha sido necesario modificar
aquella disposición, á cuya sombra se ha multiplicado la pro
ducción deccreales, y asegurádose su baratura, Pero nadie pue
de responder de que no cambiará mas tarde, y en breve acaso,
esta situación, y aun es de desear que cambie en efecto.
En tal caso se deberá, hacer, en las medidas dirigidas hoy
á favorecer los intereses recíprocos del cultivo y del comercio
nacional, las variaciones proporcionadas á las que en ellas oca
sione ó introduzca la marcha de los acontecimientos; es decir, al

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