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Diario las Américas. [volume] (Miami, Fla.) 1953-current, February 13, 1954, Image 2

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Página 2

MtaMi. Fia.. Sábado 13 de Febrero de 1954.
IMMurin por THE AMERICA» PCBI.ISHING COMPANY
Ó. A. SAN ROMAN . S. SMITH
Presidente Vice Presidente
FRANCISCO AGCIRRF HORACIO AGUIRRE
Vlce Presidente y Editor Director
Rafael Maldonado Sanche* William H. Scharrer
Jefe de Redacción Jefe del Dept. de Circulación
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MIAMI, FLA.. SABADO 13 DE FEBRERO DE 1954.
EN NOMBRE DE LA LIBERTAD DEMOCRA
TICA NO DEBE PROGRESAR
LA TIRANIA COMUNISTA
Cuando se toman algunas medidas de seguri
dad contra el comunismo en las naciones democrá
ticas, las voces de protesta de los agitadores sovié
ticos se dejan oír con grandes alardes demagógicos
invocando la libertad democrática, en nombre de la
tfual, según ellos, puede progresar el movimiento
opresor de la tiranía comunista.
Naturalmente, esta actitud de los agentes del
gobierno de Moscú es explicable, por cuanto ellos se
valen de cualquier argumento, ñor absurdo que sea,
para defender sus puntos de vista y todo aquello que
tienda a hacerles fácil su labor de catequizaclón
jr de violencia. Pero no es explicable que hayan
algunos ingenuos que no son comunistas y que sí
creen de buena fe que al sistema democrático puede
exigírsele una excesiva tolerancia dentro de la cual
tenga cabida la maniobra roja.
Es bueno aclarar que estos ingenuos no sólo
piensan así inspirados en la mayor pureza de la
ideología democrática, sino porque creen que con
,e*as oportunidades que se le brindan al comunismo
no hay peligro de que la infiltración comunista
avance en forma alarmante. Es decir, esta actitud
se basa, fundamentalmente, en el desconocimiento
de la realidad acerca de lo que son capaces de reali
zar los agentes del imperialismo soviético.
Está bien que dentro de la órbita del mundo
democrático no se tomen exageradísimas medidas
de seguridad que puedan dar lugar a injusticias y
a lesiones contra la libertad individual. Pero no
debe considerarse como justa la tolerancia a quienes
están conspirando permanentemente en una guerra
a muerte contra el sistema democrático.
Ya se sabe que las medidas que se tomen en
defensa de la democracia jamás pueden ser tan
drásticas como las que el régimen soviético impone
caí Rusia y en todos los países sojuzgados por el
comunismo a fin de impedir la propaganda liberta
ria del régimen democrático. Sin embargo, bien
poeden adoptarse algunas normas mínimas, pero sí
eficaces, para impedir que la labor de penetración
del imperiolismo ruso se efectúe al de la li
bertad y tolerancia democráticas.
Tras la temible cortina de hierro nadie se atreve
ni a la más ligera insinuación que pueda hacerse in
directamente a favor del mundo democrático y de su
fikMofía política. Y quien dijera o hiciera algo en
ese sentido seria juzgado por los llamados tribunales
“populares” y la ejecución seria una dolorosa reali
dad de vigencia drástica e inmediata, tal como ha
ocurrido en varias ocasiones. Por supuesto, de nin
guna manera deseamos para el mundo democrático
un Ambiente de violencia de tal naturaleza, incom
natible con los principios de libertad que prevalecen
en estas naciones, ambiente dentro del cual podrían
cometerse múltiples e irreparables injusticias. Pero
»í croemos que, con sinceridad política y sereni
dad de criterio, deben estudiarse las medidas más
convenientes para que, en nombre de la libertad de
—fiitlfl. no progrese la tiranía comunista.
CURANDEROS
BRUJOS
Figuran entre las miles de
personas que han inundado la
Secretaría de Estado del Vati
cano con “curas milagrosas” para
el Papa Pió XII.
Las “curas" que se proponen
son de todas clases, desde las
más modernas drogas prepara
das en los laboratorios del mundo
hasta los más primitivos breba
jes de yerbas asociados con la
magia negra. Muchos, según in
formó el Vaticano, enviaron con
sejos para curar el hipo. Algu
nos propusieron que el Pontífice
tomara el agua de esta forma o
de la otra, o sosteniendo la res
piración; y un jefe tribeño del
Congo Belga informó al Vatica
no que durante muchos siglos
sus curanderos han estado pre
parando medicamentos “a base
principalmente de yerbas mila
grosas" que pueden curar comple
tamente cualquier aflicción esto
macal.
“De ser necesario —dijo el je
fe tribeño— enviaremos las yer
bas que podemos recoger aquí
con gran facilidad y cuyos nom
bres no pueden traducirse a nin
gún lenguaje”.
Diversos medicamentos con
nombre extraños, como “filocola”
y "exilocana”, han estado llegan
do al Vaticano en número abun
dantísimo desde el 25 de enero.
Se han recibido también nu
merosas cartas de fieles católi
cos, así como de personas de
otras religiones, sugiriendo cu
ras para el hipo, mal que aquejó
al Papa durante varios días, y
para el mal de estómago. Los
funcionarios del Vaticano no han
querido divulgar los nombres de
las personas que se han dirigido
al Papa de esa forma.
En una carta de un británico
se sugiere que el Pontífice debe
comer un plato de helado de cho
colate, “pero debe asegurarse
que no contenga crema batida”.
Un miembro de una sociedad
católica en Benevento, cerca de
Nápoles, sugiere en su carta, que
el Pontífice deletrée de atras pa
ra adelante diversas palabras di
fíciles como “psicofisiología”,
“filopreogenitividad”. Otro dijo
que una palabra fácil para dele
trear era ‘'Checoslovaquia", pero
comenzando por el final.
Las cura# recibidas de Estados
Unidos se basaban por lo gene
ral en la idea de beber un vaso
de agua de diversas formas,
apretándose ésta o aquélla parte
del cuerpo, y en todos los casos
sosteniendo la respiración.
Todas las sugestiones recibi
das han sido cuidadosamente ca
talogadas por el médico espe
cial del Papa, el profesor Ricear
do Galeazzi-Lissi, pero ninguno
de ios consejos fué aceptado, es
pecialmente uno enviado por un
faquir indio, quien aconsejó que
se utilizara un ungüento especial
hecho con la grasa de una ser
piente cobra y que con el mismo
se frotara suavemente la parte
adolorida del Pontífice.
El Tratado de París del
10 de Febrero de 1763
Con el tratado de París, se
puso fin al aspecto americano del
conflicto antiguo de Inglaterra
con Francia, por causa de sus
intereses encontrados en ambos
lados del Atlántico. La guerra
estalló entre las dos potencias
aquí en América, por cuestión
de límites. Duró la lucha por
espacio de nueve años y se cono
ce en la historia de los Estados
Unidos por la guerra francesa e
indiana El pleito se hizo guerra
en 1754, por la jurisdicción de la
zona que se extiende entre los
Montes Alleghenies v el río Mi
sisipi Los franceses habían fun
dado la Nueva Francia—que es
el Canadá contemporáneo—y de
ahí se hablan extendido al sur,
por el gran río—exploraciones
anteriores del Padre Marquette,
y del gran Lasaile—de modo que
reclamaban el valle entero de la
corriente, toda la comarca entre
los montes y el río, y también
lo de la occidente: lo que queda
entre el Padre de las Grandes
Aguas y las Montañas Rocallosas:
es a saber, lo que fué después
la lvouisiana comprada a Napo
león por el Presidente Thomas
Jefferson, año de 1803.
Al comienzo de la guerra fran
co-indiana, lo# ingleses sufrieron
grandes derrotas, pues las trece
colonias estaban aun débiles, y
más que débiles, desunidas en
extremo, de modo que el esfuerzo
bélico de la metrópoli se desva
necía en la colonia. Los franceses,
por su parte, disponían de menos
efectivos de guerra, pero esta
ban unidos y bajo un solo co
mando; y contaban con la ayuda
de sus aliados, las naciones in
dias. En todo caso, el conflicto
se originó por la presencia de los
colonos de la costa del Atlántico,
ingleses, que comenzaron a cru
zar los Montes AJleghenies ca
mino del Oeste, donde estaban
los franceses, y, en todo caso,
lo# indios. Por razón de las pri
meras victorias francesas, Albión
se vió obligada a enviar auxilios
en grande a sus colonias y enton
ces la balanza comenzó a incli
narse en su favor, hacia el año de
1799, que fué de decisión en el
eónfllctó, por haber marcado la
ealdá dél gran fuerte de Quebec.
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ROSA ARCINIEGAS
Buenos Aires: Babelismo Periodístico
Que en el terreno lingüístico, Buenos Aires re
sulta una Babel, es algo que, por conocido, ad
quiere características de lugar común. Lo sabe ya
todo el mundo. Con su prosa brillante y su autori
dad de gramático, Arturo Capdevila dejó subra
yado bien ese aspecto de la gran urbe porteña en
su libro "Babel y el Castellano”; y antes y después
de él—si bien no con tanta elevación—lo subraya
ron otros escritores y filósofos. Pero no harían
falta en verdad tan notorios antecedentes para
comprobar a simple vista ese fenómeno. Basta con
circular unos días por sus calles, con frecuentar
sus rebosantes establecimientos comerciales, con
hacer eso que se llama "la vida del hombre de
calle”, para cerciorarse de que la capital de la
República Argentina es, en efecto, una auténtica
Torre de Babel, donde para confusión de los mor
tales—como en la auténtica torre bíblica—se ha
blan todos los idiomas civilizados de la tierra. En
esto, Buenos Aires disputa también la palma a
todas las ciudades de habla española.
I.a confusión no se produce, sin embargo, por
que como elemento primario y esencial, como
punto básico y de enlace de todas las conciencias
y las mentes, está el idioma castellano, el idioma
oficial y nacional que. por su potencialidad, acaba
por absorber las modalidades forasteras, de la
misma manera que el propio país absorbe y re
funde, en sus modalidades específicas, las vitali
¡f.adoras corrientes inmigratorias que TÍesímbocan
en sus playas para acrecer incesantemente su cau
dal humano. Es enorme, prodigioso, este poder de
absorción, de refundición de razas y de tipos que
tiene la República Argentina. Y algunos de sus
escritores y sociólogos han destacado ya ese he
cho con trazos sobresalientes; pero en realidad
será menester el tránsito de muchos años—un
tránsito que permita columbrar el hecho con la
necesaria perspectiva histórica—para apreciarlo
en toda su trascendencia. Sólo entonces se verá,
por decirlo, con gráfica frase, la labor de estómago
sano y potente que hubo de realizar, que realiza,
la Argentina para “digerir” y asimilar el desusado
y heterogéneo “alimento” etnográfico que durante
más de una centuria, pero especialmente én los
últimos años, le correspondió ingerir, como con
secuencia de su acertada política de puertas abier
tas
Entretanto, veamos algunos de los aspectos
típicos en que ese babelismo porteño se manifiesta,
aun ante el visitante menos atento y curioso- No
es sólo en el terreno lingüístico, en ese constante
oír lenguas que pertenecen a remotos meridianos,
a paises extraños y hasta exóticos. Lo es también
en los rótulos de las tiendas, en los avisos que reco
miendan esta o la otra mercancía. (Hay una far
macia, por ejemplo—farmacia muy famosa de la
calle de Florida—desde cuyas vidrieras ge llama
la atención del transeúnte hasta en caracteres ára
bes). Lo es en la prolifica existencia de sus clubes
■—un club para cada colonia forastera—; de sus
hospitales—hospital británico, italiano, español,
alemán, etc.—; de su# Asociaciones más diversas,
de sus múltiples Institutos de Cultura. Lo es en la
variedad inmensa—toda la fama religiosa—de sus
templos .
Dicen que un monarca español, camcterimdb
CARLOS ENRIQUE PAZ-SOLDAN
DEFINAMOS LA EDUCACION
Para contestarla, abramos los diccionarios ve
nerables un poco olvidados en nuestros días ve
loces y con apremios de espacio y de acción. He
aquí al de la Academia de la Lengua, que da nor
ma que ha de acatarse, pese a la creciente “mam
bización” —un neologismo sin derecho de übica
ción idiomática— que sufre ahora el idioma de
España y de las Américas a las que la nación ma
dre legó su lengua.
Nos dice: “Educación es el acto y el efecto de
educar". Un paso hacia adelante. Demos otro
más para conocer lo que por educar s» entiende:
“Dirigir, encaminar, doctrinar". Tres acepciones
que se integran. Y agrega: "Desarrollar, o perfec
cionar las facultades intelectuales y morales del
niño y del joven por medio de preceptos, ejerci
cios, ejemplos”. La cautela de la o en la frase
evoca la máxima secular: “Duod Deus non dat,
Salmantica non presta". Ninguna escuela da inteli
gencia a quien no la heredó.
Otra acepción todavía: “Desarrollar las tuertas
físicas por medio de ejercicios haciéndolas más
aptas para su fin”. Es el reconocimiento del valor
del movimiento humano. Y este desarrollo, como
se ve, advierte que no sea un Jin en si mismo. Mas
todavía, educar es “afirmar los sentidos, y ense
ñar los buenos usos de urbahidad y cortesía”.
Complejo y vasto es el ámbito de la Educa
ción, y sin embargo cabe apuntarle una falla al
diccionario: haber olvidado que es también mos
trar cómo se logra vida sana y fuerte por el aporte
del pan nuestro de cada dia, única forma de sos
tener el peso, por cierto no ligero, de la Educación.
Por eso estimo que D. Vicente Salvó, que bien
sabia la lengua de Castilla, brindó un siglo ha una
definición cabal rn su hora e insuperable por com
pleta: “Educación ea, dice, crianza* eaaCftanM y
“DIARIO LAS AMERICAS”
por su comprensión y tolerancia, se vanagloriaba
de ser el rey de tres religiones: la cristiana, la
musulmana, la judía, y de que en la propia Toledo
estuviesen contiguas y adyacentes la catedral, la
sinagoga y la mezquita. Buenos Aires podría, pue
de, ..magloriarse de eso y mucho más, en tiempos
como los nuestros de tan cerrada intolerancia,
incomprensión y fanatismo. La religión oficial es,
por supuesto, la católica, y sus templos jalonan
y señorean la ciudad. Pero junto a ellos y en con
vivencia admirable, se alzan los de la Iglesia
Ortodoxa Rusa y los de Ortodoxa Griega: las sina
gogas—numerosas—y la mezquita. Y dentro ya del
marco cristiano, toda la otra gama de templos que
corresponde a la diversidad innumerable del pro
testantismo militante: templos luteranos, paulistas,
adventistas, sabatistas, etc.
Pero donde más visiblemente, con más desta
cados rasgos y un interés superior para nosotros se
acusa esa característica babélica de la capital de
la República es en eso que hemos denominado ya
en el titulo de este articulo “babelismo periodís
tico”. El babelismo per io dístico de esta
ciHdad es algo que exigiría, para su
plástica e intuitiva comprensión, el sistema
moderno del reportaje ilustrado con fotos o del
noticiario cinematográfico. Acudir, lápiz en mano,
a ciertos kioscos o puestos de venta y copiar allí
y enumerar después para los lectores, como podría
yo hacerlo, todos los títulos de periódicos exhibi
dos en idiomas extranjeros y aun en los más extra
ños caracteres tipográficos no constitutiría sino
una tarea monótona y aburrida para ese lector y
ni daría tampoco esa sensación de asombro que se
obtiene con una mirada directa. Es necesario
ver y admirar plásticamente aquel moaaico de dia
rios, colocados a veces en forma de naipe en
abanico, para forjarse una idea de lo que es el
babelismo de prensa en esta ciudad de Buenos
Aires- Los diarios en hablas extranjeras aquí
editados—pues no se habla para nada de los que se
importan—superan, por supuesto, en número a los
nacionales, y puede decirse que no hay colonia que
no tenga el suyo y aun varios. Allí el inglés y el
yanqui, el francés y el alemán; los españoles e
italianos- en este último idioma hay muchos. l,o*
periódicos judíos, en yiddisch o en caracteres he
breos, alternan con los rusos y japoneses, también
en trazos caligráficos que para nosotros resultan un
enigma. Hay diarios polacos, escandinavos, yugoes
lavos. .. y hasta uno—para mi el más sorprendente
—escrito en las mismas letras que les eran ya
familiares a Eurípides y Platón, intitulado “He
lias (Grecia) y dirigido, según mis referencias, por
una mujer. ..
¿Quién lee, quién sostiene toda esa extraordina
ria y rara mercancía periodística? A ello, sólo
cabría contestar: esos (Marios, se leen, se sostie
nen. Eso es todo. . .
En la clásica Torre de Babel, por no existir
acaso la escritura, la "confusión de lenguas” pudo
ser solamente verbal. En lás babele* modernas,
como Bueno* Aires, la confusión podria ser, ade
más escrita, periodística. Pero no hay tal confu
sión en realidad.
Buenos Airea, 1994.
doctrina que se da a loe niño* y a lóe jóvenes”.
Sobria, magnifica y con geniales vislumbres la for
ma como integró en una sola palabra, los tres do
nes que la Educación prodiga y que muchos erra
damente creen idénticos de criar, enseñar y doc
trinar, y que permiten ai ser, vivir, convivir y so
brevivir.
Mas todavía, admirable esa omisión que hito
el concepto jocoso de “educar a papá”, al "Ful
gencio” que por desgracia encontramos a cada
rato y que estimaba ineducable. Arbol que crece
torcido... Hay más aun en la definición de Salvt,
el hecho de que implica en la Educación, al que
debe darla, abriendo el tremendo interrogante,
hoy el gran problema de nuestro tiempo estato
trático, colmado de omnisapiencia y omonipotencia.
Educatio e Institutio señaló el insigne valen
ciano como fuentes léxicas de la vor, que ihdican
a un mismo tiempo, el proceso educacional, —la
ascensión,— yel órgano complejo que ha de eje
cutarlo, y que debe existir por sí mismo con vida
propia, es decir con libertad.
Etimológicamente, Educación deriva del ver
bo latino Ducere que designaba la acción de llevar,
acompañar, guiar, conducir. Derivo este verbo, en
un pueblo marcial por excelencia, de Dux y de
Duque, nombres que los antiguos daban a los capi
tanes, caudillos y generales que llevaban a los
ejércitos a la batalla y la victoria. Un vinculo tra
dicional entre maestros y militares en el campo
de la Educación, el que día tras día, pese a creen
cias falaces de muchos, se hace más firme y ne
cesario para enrumbar a los pueblos hacia sus gran
des destinos.
Por esto duque se hizo titulo de nobleza y dió
excelencia social, como dux sé hito titulo de jerar
(Continúa ea la Pag. i)
EL ANGLICISMO EN EL ESPAÑOL
CONTEMPORANEO
Cm el propósito de contribuir al mantenimiento de la pureza
de nuestro idioma, diariamente pabliearemoi en etta página un
articulo del interesante y novedoso Diccionario de Anglicismos del
embícate internación alista y filólogo panameño Dr. Ricardo J. Alfaro.
CARTAS
Presencié una discusión en que uno de los contendores sostenía
qué la palabra cartas como sinónimo de naipes, era angliscismo
derivado de la voz eards. Tal afirmación és infundada. Si bien
naipe, que se reputa derivado del árabe naib, es el vocablo más
genuinamente español, carta está registrado en nuestro léxico como
sinónimo de naipe y con aquella palabra se han formado expresiones
tan consagradas y castizas como jugar la última carta, echar las
cartas, jugar a cartas vistas, poner las cartas sobre la mesa, mostrar
las cartas. “Hablen cartas y callen barbas” es añejo refrán con el
cual se expresa el deseo de que los naipes decidan y no la autoridad.
Conviene distinguir entre barajas, naipes, y cartas. Baraja es el
todo o conjunto- Naipes o cartas son las partes que lo forman. Asi
se habla con propiedad de la baraja española, la inglesa o la francesa,
que tienen diferentes figuras y diferente número de naipes. Es in
correcto en cambio llamar baraja a una sola carta o a varias cartas
que no formen el juego completo.
“Mandamos que en todas las Indias se ponga estanco de
naipes, como en estos reinos, y que las barajas se vendan
cogidas, envueltas en papel, atadas con hilo y selladas cada
una de por sí, con sello de nuestras armas...”
(Recopilación He las Leye* He InHias, Ley 15, Tit XIII
Lib. VIII)-
La definición del Diccionario de Autoridades es muy precisa:
“Cartas: Se llaman asi los naipes que componen la
baraja”.
Por la misma razón, paquete de barajas, expresión bastante co
mún, es un dislate castellano con sabor anglicano que evoca la
frase pack os eards. Baraja siemplemente, o juego de naipes son
equivalentes castizos de esa frase.
El Carrousel de Washington
DREW PEARSON
LAS CARRERAS POLITICAS DE
DE DOS HIJOS DE ROOSEVELT
EN PELIGRO
DISMINUYEN LAS POSIBILIDA
DES DE FRANKLIN DE SER
GOBERNADOR
LAS MISTERIOSAS CARTAS DE
IMS INTRIGAN A LOS AMIGOS
WASHINGTON, febrero 9
(EPS) — Esta es la historia polí
tica de James Roosevelt, un mu
chacho de grandes promesas, cu
ya vida política y la de su herma
no Franklin están en las manos
de una eolérica mujer y su abo
gado. enemigo acérrimo de los
Roosevelt.
Esta es la historia de un hom
bre con los encantos de su padre,
con una gran habilidad, que ha
cometido errores, montones
ellos, pero que había comenzado
a hacerse de una prometedora vi
da política en California. Esta es
también la historia de dos her
manos que en cierto sentido eran
rivales políticos, uno con la ambi
ción de ser gobernador del esta
do de Nueva york y el otro eon
serlo de California; pero que en
ambos casos las mismas pueden ser
destrozadas por los problemas
matrimoniales de James.
Analizando profundamente esta
historia se encuentran las intri
gas de ciertos enemigos políticos,
que ven en los problemas matri
moniales de James una oportuni
dad de destruir a dos hombres que
podrían acercarse o hasta sentar
sus reales en la Casa Blanca.
El matrimonio de James Roose
velt con Romelle Schneider puede
dividirse en dos partes. Los pri
meros altos, de acuerdo con k> que
dicen sus amigos, fué un período
en el cual James hh» todos los
esfuerzos posibles para que su
matrimonio fuera feliz. El segun
do período incluye loa últimos
cuatro altos, o algo asi, en que
los amigos se dieron cuenta en
California de que el matrimonio
de los Roosevelt andaba mal.
UN INTENTO DE SUICIDIO
Este periodo comenzó cuando
James aspiró a gobernador de Ca
lifornia y cuando Romelle irató
de suicidarse. El Incidente fué
atribuido a una equivocación en la
dosis de pastillas para dormir, pe
ro infortunadamente no fué así.
Por un tiempo Romelle se some
tió a tratamiento psiquiátrico en
ei hospital de Santa Ménica, y el
propio psiquiatra de la señora
Frankiln D. Rosseveit se encargó
dél asunto. Sin embargos Romelle
se reveló en contra de los mismos
alegando que su enseñanza reli
giosa no le permitía aceptar el
tratamiento.
Fué justamente antes de la cam
paña de liso para el cargo de
gobernador de California cuando
Romelle trató de publicar la aho
ra famosa carta escrita en IMS,
en que se le atribuye a James ha
ber tenido relaciones eon nueve
mujeres. Esta carta, según se sabe
ahora, estuvo colgando amenaza
doramente por algún tiempo sobre
la cabeza de James y, precisamen
te antes de su campaña para go
bernador, su esposa le exigió que
hiciera tres cosas o de lo contra
rio ella la publicaría.
Las tres cosas que pidió fueron:
que la levara al extranjero; que
James trasladara uno de sus so
cios en los negocios de seguros
a la región occidental de los Es
tados Unidos y que le cediera
la mitad de sua negocios de segu
ros.
James cumplió con las tres exi
gencias llevando a su esposa a Eu
ropa antes de que comenzara la
campaña política y trasladado a
su socio, un ex Infante de marina
á quieñ Romelle le habla tomado
gran antipatía.
Durante la campaña para el car
go de Gobernador que siguió, Ro
melle fué uns buena deportista
y acompañó a James en la mayo
ría de sus viajes, aunque sin em
bargo, a última hora se sintió abu
rrida de HClert Gahagan Douglas,
la cÉndidata a senador, „• decidió
quedarse én casa.
Al igual oue en todos los líos
f»n hay
un montón de cosas que decir
por ambas partes. Y este asunto
habría atraído poco la atención,
y por supuesto que no hubiera
merecido que se hablara de él en
esta columna, a no ser por sus
repercusiones políticas, no sólo en
el Partido Demócrata en Califor
nia, sino en relación con el próxi
mo gobernador del estado de Nue
va York.
Alto, simpático, con el encanto
famoso de su padre, James Roose
velt ha atraído siempre a las mu
jeres. Igual que el Príncipe de Ga
les antes de que se casara con
Wally Simpson, las mujeres le han
admirado siempre. Es cierto modo
esa es la forma en que él conoció
y se casó con Romelle Schneider,
entonces una enfermera de la clí
nica de los hermanos Mayo.
Este matrimonio fué desafortu
do, Romelle no estaba acostum
brada a las grandes actividades
sociales y políticas en que James
tenía que participar. Ella fué a
Washington e hizo lo mejor que
pudo, pero siempre se sintió fue
ra de lugar. Todas estas cosas
aumentaron su desconfianza y sus
celos.
Romelle. una chica hermosísima,
sencillamente no comprendió el
fondo de la atmósfera política y
social en la cual James habla vi
vido toda su vida. Y es muy pro
bable, como James dice ahora, que
loa coqueteos casuales y aún el
sólo conocimiento dg las nueve
mujeres mencionadas en su carta
bayan sido exsgersdos por ells.
Finalmente, Romelle es católica
y James es divorciado. A los ojos
de la iglesia católica ella no está
casada y cuando palirón loa años
este asunto pesó grandemente en
sm conciencia-
A sus tres niños se les inculcó
ei catolicismo y Romelle acostum
braba a decirles, algunas veces
deshecha en lágrimas, que ella no
podía unirse a ellos en algunos
usos religiosos, porque la iglesia
que ella amaba y bajo cuya guia
habla crecido no la aceptaba.
Por qué James firmó las famo
sas cartas de 1946. ni aún sus me
jores amigos lo saben. Una de las
razones, dicen, es que James creía
que si él ae sometía a las ideas
sinceras de su esposa y se arre
pentía y purgaba su alma, podrían
comenzar de nuevo- Probablemen
te, también, un hecho muy impor
tante fué él que James supiera en
febrero de 1946 que el estado de
salud de su padre era sumamen
te crítico y que su vida podría
cortarse fácilmente por cualquier
emoción o disgusto.
James era el niño consentido
de su padre. Por un tiempo Fran
klin D. Roosevelt llevó a James a
Washington en calidad de asis
tente ejecutivo con el objetó de
tenerlo cerca y entrenarlo en las
labores de gobierno. Sabiendo
cuanto habia afectado a su padre
la noticia de su primer divorcio,
James comprendió que la noticia
de otro fracaso seria demasiado
para aquel. Por eso las firmó y
ha tenido la amenaza de esas car
tas colgando sobre su cabeza por
más de nueve años.
Antes de que James Roosevelt
se decidiera a aspirar a un esca
ño en el congreso, hizo un estudió
del vigésimosexto distrito congre
slonal de California. Naturalmente
que en el mismo se trataba de
averiguar hasta que punto afecta
ría su divorcio sus aspiraciones
políticas. El estudio indicó que el
11 por ciento de los electores de
este distrito no votarían por un
candidato divorciado, pero que al
84 por ciento no le interesaba
él asunto. Sólo el 14 por ciento
de los electores católicos creían
que el divorcio tenia que ver en el
asunto, mientras que el 81 por
ciento no le prestaban atención
al mismo.
El Informe indicó que James po
dría ganar las elecciones para re
presentante fácilmente. El dlstrl»
to acababa de ser reorganizado
por la legislatura, republicana en
Sacramento a fin de incluir el ma
yor número de votos democráticos
en el mismo, haciendo posible así
que el triunfo republicano fuera
UCMtiuía. m U Pbg. Si -

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