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Diario las Américas. [volume] (Miami, Fla.) 1953-current, May 02, 1954, Image 17

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LA BOMBA DE NITROGENO
¡Terriblemente Asfixiante!
ESCUBIERTO por designio del destino, el
enorme poder contenido en el átomo, el
hombre se ha dedicado empeñosamente a
D
ver la manera de aplicarlo desde aquel mismo
momento, como medió práctico de destrucción.
Es así que llevado de esa idea, conducido o
inspirado, puede decirse, por obra de diabólico es
píritu, fue que creó su primer ejemplar de esa
especie: la bomba atómica. No contento con ello,
se ingenió algo más, dando nacimiento a la de
hidrógeno. Insatisfecho aún, inventó la de colbato.
Finalmente, llevado siempre de sus propósitos de
moniacos, parece ser que hoy investiga sobre la
d# nitrógeno. Es de esta última bomba de la que
vamos a ocuparnos, pero antes debemos decir que
las dos primeras son principalmente destructivas;
la tercera, cuya envuelta es de colbato. utiliza este
metal como un veneno o tóxico, esparcido en in
visibles partículas radioactivas, aprovechando el
gran poder de radiación desarrollado por la ex
plosión de la bomba nuclear ordinaria, creando
así una atmósfera de muerte capaz de extenderse
a muchos kilómetros a la redonda. Se trata, pues,
de un arma esencialmente tóxica. En cuanto a la
cuarta, sus características son de naturaleza asfi
xiante. Pasemos a tratar de ella
Sabido es que el aire atmosférico 3e compone
principalmente, de la mezcla de dos gases: el
oxígeno y el nitrógeno. El primero forma la 21
ova parte de un volumen cualquiera de aquella
masa. El segundo, las 79. En otras palabras, que
si hubiéramos de dividir dicho volumen en cien
partes, 21 porciones corresponderían al oxígeno y
79 al nitrógeno o ázoe, como también se le deno
mina. Por otra parte. El primero sostiene la vida
la idea, de que elementos simples como son el
ázoe y el oxígeno, como algunos de los gases nobles
contenidos en la atmósfera, llamados así estos
últimos, por su resistencia a la unión química o
de los seres, mediante la respiración, en virtud
de ser el agente activo de la combustión de los
alimentos que recoge y distribuye la sangre por
todo el organismo. El segundo, no goza de esa
propiedad, es decir, no mantiene la vida en forma
directa o inmediata, aunque sí de un modo indi
recto en vista de constituir un elemento básico del
DOMINGO, 2 DE MAYO DE 1954
Por ANTONIO J. SALDIAS MANINAT
abono que hace prosperar al vegetal que ha de
nutrir al hombre como al animal en general.
Ahora bien, durante mucho tiempo persistió
combinación con otros cuerpos, a que sólo era
posible mantenerlos en el estado de adherencia
física o mezcla. Empero, los progresos alcanzados
en estos últimos tiempos, en el campo de las
bajas temperaturas y sobre todo en el de las tem
peraturas altísimas, como asimismo en el de las
grandes presiones, han permitido ver que la natu
raleza de aquellos elementos experimenta cam
bios tan notorios, que hace que tiendan a la com
binación química, cuando antes sólo tendían a la
simple mezcla. Tal ha ocurrido con el nitrógeno,
cuando a principios de este siglo pudo quemarse,
valiéndose al efecto del horno eléctrico. En este
aparato, solamente una parte del nitrógeno atmos
férico se quema por acción del oxígeno del aire,
y en primer lugar se forma óxido nítrico:
N, O z NO
Enfriado el óxido nítrico, es a s turno oxidado
por el oxígeno del aire, transformándose en bióxi
do de nitrógeno, para luego de rociado con agua
y en presencia de suficiente cantidad de aire,
convertirse en ácido nítrico:
2 NO 2 - - H 2 O -- O z 2HNO’
El nombre dé combustión del aire con que suele
designarse la producción del óxido nítrico en el
horno eléctrico, no es correcto en sentido estricto,
pues presenta diferencias esenciales con la ver
dadera combustión. En ésta se desarrollan can
tidades considerables de calor, y una vez iniciada,
continúa por sí misma hasta gastar todo el com
bustible o el oxígeno de que dispone. Al contrario,
la formación del óxido nítrico a partir de sus
NOTA: Cuando el nitrógeno es abundante, al arder,
desprende la substancia olor a uña o lana quemada
Por otra parte, así como las radiaciones o emanaciones
del cobalto, en el mejor de los casos, pueden producir
vómitos, diarea, caquexia general, postración de fuer
zas; así también la insuficiencia de oxígeno trae con
sigo agudas convulsiones, seguidas por la pérdida del
control de las funciones orgánicas, presentándose in
mediatamente después la parálisis total y la muerte
por ahogo
HEMISFERIO
elementos, requiere un gasto importante de calor,
que suministra el horno eléctrico, y al cesar éste,
cesa también la producción de óxido nítrico.
Tampoco en manera alguna puede quemarse
el nitrógeno en la medida de la cantidad de oxíge
no que existe en la atmósfera y sí sólo en una
pequeña fracción subordinada a la temperatura
De acuerdo con ello, se ha encontrado que a 1,230
grados centígrados, solamente se transforma en
óxido nítrico, 0.1% del nitrógeno atmosférico; a
1,9309, el 1%; a 2,3009, el 2%; a 2,8409, el 4%;
a 3,0609, el 5%. También influye mucho la tem
peratura sobre la velocidad de la reacción, según
lo evidenciado con muy interesantes investigacio
nes, de las que se deduce que el máximo de óxido
nítrico, se alcanza en la escala siguente: a 1,000
grados, a los 82 días; a 1,5009, a los uno y un
cuarto de dia; a 2,1009 a los cinco segundos; a
2,5009, al eentésimo de segundo.
Se admite que el aumento de temperatura está
en razón inversa de la duración de la reacción,
y se calcula que a 09 ésta seria de 1’320,000 años,
cosa que prácticamente significa que no tiene
efecto la reacción. Por otra parte, si considera
mos que la superficie brillante del Sol, denomi
nada fotosfera, evidencia una temperatura pro
bable de 8,0009 C, la misma que parece correspon
der a la inicial de la explosión atómica, tendre
mos:
2,5000 _ x
8,000» Os oí
De donde: X Z 05.003
Quiere ello decir, que sujeta una masa de ni
trógeno a la temperatura de explosión de una
bomba atómica, aunque ésta se desintegre en mu
chísimo más corto tiempo que el anotado, los
05.003 son suficientes para que dicha masa sus
traiga del aire atmosférico una enorme cantidad de
oxigeno, con la consiguiente producción de óxido
nítrico. En efecto, si como se ha constatado, una
temperatura de 3,0609 centígrados hace que el
nitrógeno retire del aire el 5% de su oxigeno,
natural es deducir que a la temperatura de 3,00 >
dicha absorción alcanzaría el monto de n ', ¡oí <
menos. Ahora bien, los d sárden s ii • ¡
(Pasa ala p ■-

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