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La prensa. [volume] (San Antonio, Tex.) 1913-1962, April 03, 1921, Image 9

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EL G03IERN0 ariuai
de Mexico, do acuer
do con las ΐ"<τΗ i'i"
res revolucionarias, no cele
bró en este año !a f:esti del
dos de abnl. Cree impes.
- 1 as¡ .'a apoteosis perfiriana. y
• lo único cue Persigue es precipitarla. La negación de! Ho
menaje aviva el rscu^-do del héroe y provoca el amor de las
muchedumbres. Nsdi? puedo detener ya el orto magnifico:
nubes cargadas oe process pretenden opacar el radiante a
manec-r: pe-c e! so! ¡as orla de ero. !as Hace arder en una
ílarH.nd pj-a-Lsiaca y se sienta sobre ellas como sobre un
trono oriental.
Naca es tí>n propicio a la fama de un oalad:n como mal
decir su nomb-e y cor.:»nar su cuite. La gloria, cuando es
verdadera se padece a 'a luz solar: nadie la resiste. nada ¡a
detiene. Ba¡a de 'as cumbres a los abismos: se cue'i por
entre ¡os peñascos, para liega- a 'as grietas: at-aviesa las
jlas, hasta encender el fondo do! mar. A todas partes llega
y en todas partes despierta la Naturaleza.
E! recuerdo del dos de abril, con rer fasc'nante y conmo
vecor. no es !a raíón principal del Homenaje. La causa de
'a glorificación esta en el héroe m.s-no, c-ya vica milagro
sa se extiende sobre nue'ít-a historia como una mnstelación
de cincuenta estrellas: veinte simbolizan su vida militar y
•n las otras treinta parpadean tnunfaíme-te sus trcmtj años
• de construcción y paz.
Como el des de Abril hay muchos otros días de gloria pa
ra la Patria. Allí está el sitio de Cuautla, lleno de episodios
i» gesta; aHi esta el holocausto de los niños de Chapulteoec.
n o para co-solar a la Patria mutiíada. le t-butaron ia ofren
:'i de su sang-e virg-jn; all" está Caloula'oam. aurora rienda
del México redivivo: allí está el Circo de Mayo, que aunque
militarmente ro caso de ser un descalabro., le devolvió al
pueblo la fe c s mismo, y lo inyectó de valor y espera^ra:
allí está por último la caída de Que-étaro. y con ella e' sur
¡ sum definitivo de !a causa republicana.
Nuestra Histeria está salpicada de hechos de leyenda, y
si nos pusiéramos a ce'ebrar los aniversarios de todos los he
v fo'smos. trascurriría el arc entrro en medio de conmemora
r¡ones cívicas. En la imposibilidad de Hacerlo, la Re^úblca
debe sacudir su túnica tacHcnada de ast-os, y solo glorificar
perenemente a los hé-ces sintetices, a (es eue encarna-rn el
tsoiritu naciona! en ins días aciagos de ¡as grandes crisis, a
los corazones fuertes, que fue-on inmersos capulíes en donde
ur d'a la Patria se --efug ó como oscura crisálida. para salir
después transfiguraos en mariposa.
Porfirio Diaz es el tercer Héroe nacional. Eí primero fué
Hidalgo, núcleo inicial de nuestra Independencia: el segunde
fué Juáres, que encarna ia transformación rrandiosa de la
• Reforma: el tercero fué Diaz, rue s nt~*.za la etapa fecunda
He la nificación nacional. Sueno o malo, nuestro pasado
rn ellos se reconcentra: son lo; t-es oetstos de un trébol
rimbóiice: los t-*s lados de un tr^ánculo de luz por donde
nos mira la pupila de Dios: ios tres colc~es de nuestra ban
dera: las tres cuerdas de 'a !¡r* racionad las tres figuras
centra!"s oe nuestra civilización.
La Patria, al t-avéi de e:Ics nació, se renavo y se for
tificó. En H-daigo es 4ojavia un ensueño: en Jua-ez fué
ΥΛ ana realidad: en Di a: fué un triinfo cij-r.oroso. Los fie
mis héroes sen planeta*' Hidalgo. Juárez y Díaz sen los so
Va» en cuyo d»rredo- y;a *oda nuestra Historia. Hidalgo
sembró ¡a planta: con .'uarez se '¡«.no de rieres: con <).az se
jubrió «4o frutos.
i Por eso que honra ai L-bertador en el 15 de Sep
. tienb'e, y a! Fíforniador en si '.S ce Ju¡O, necesita una fecha
Dará el cult? del Constructor. Lo mismo puede s^r el dos de
Abril que el quince de Septiembre; es igual la evocación del
triunfa de la Carbonera o.ue el des de Julio, aniversario de
su muerte. Lo que el pueblo anhela Cs una oportunidad pa
ra externar S'.i admiración reprimida durante los años negros
de la Revolución. jUna fiesta οι-e al mismo tiempo,
consagre at arquitecto de nuestra cultura y fulmine a los im
píos que devastaron la Patr a.'
Después de Hidalgo, Juárez y Díaz. ya no van 3 venir
Héroes máximos. Va ellos tres señalaron la ruta: ahora >o
único aue se necesita es seguir el camino. Hidalgo nos en·
reñó η inic ar; Juárez a perseverar. Diaz a edificar. Después
co silos, ya no hacen falta gigantes sino obreros: estadistas
admirables de! tipo de Sarmiento y Albe^di. de Limantour y
Mat'as Romero, que adornen con arabescos de granito el edi
fico d? ia Patria S'empre en const-ucciór.. A medida cyje loi
pueb'os avanzan hacia el porvenir va dejando de ser necesa
ria ia intervención de 'os semidioses. La Grecia de Pericics
no necesita de los titanes para que la defiendan porque saba
derenderse sola. Ξι uitirpo héroe de Inglaterra fjé Cromwcl!;
e! ú¡t::no de Francia fué Bonaparte; el último de Alemania,
fue Bismarck: el ultimo de Estados Unidos. Lincoln; el último
de Italia. Garibaldi . ....
Entre nosotros e¡ último fué Porfirio Diaz. En adelante
ya no se van a requerir hombres extraordinarios porque el
milagro de '-a Patria ya está hecho. Los héroes cumplieron
su misión divi-a: ahora toca al pueblo completar la obra.
Por eso. es tan risible el emceño de la Revolución por
obscurecer la gloria perf'-iana. Negar ia estrella, cuando se
áes*aca con más relieve pirque solo la circuyen sombras; in·
sultar a la montaña desde el abismo; censurar con silbidos de~"
serpiente, el vuelo atrevido del águila que se incrusta en el
cielo: airar sobre el genio la mano irreverente, cuando reina
por doquiera la mediocridad.....
Por encima de las diatribas pasionales, el pueblo mexica
no persstiri en venerar la memoria de Porfirio Díaz, porque
tiene la dolorosa intuición de que es el representante postrero
de la tradición épica, el último retoño de la leyenda patria.
Después de ¿I no habrá ya mág hazañas fabulosas: con Porfi
rio D'az se pierde en las brumas del pasado la visión divina
de un México que nunca volverá.
Ya no concentrará la nación sus energías ni sus esoeran
ias en un rolo ho-vhre. Ya no se presenciará el milagro de
1S10, en que un caudillo junta en una semana cien mil Hom
bres y despierta a todo un pueblo a ia vida. Tampoco ε-e
repetirá la hazaña de vencer a un imperio con dos cualidades
únicas: perseverancia y fe. Menos aún se verá el brazo
taumatúrgico que convierta un erial casi secular, en un ver
gel para la civilización. Ya no habrá trabajos como los do
Hércules ni hazañas como las de Teseo. Se acabaron los mila
gros y ¡os conductores geniales tienden a humanizarse. Ahora
vendrá ia acción intelectual y moral del pais por siglos y siglos,
hasta que se agote el espíritu de la raza, y liegue ei momento
en que tengamos que entregar nuestra antorcha a una nueva
civilización del futuro.
Pero aún en ese entonces la humanidad venidera evocará
con respétenla obra de nuestros caudillos centrales, como tam
bién evoca sobre las ruinas de la vieja Hélade, las hazañas de
la Guerra de Troya y los monumentos imperecederos del reí·
nado de Pericles.
-—"""Esa es Ta gloría de Porfirio D¡az: Ττττο lo poí nadie había
Hecho y lo que nadie nías volveri a hacer. A su influjo, loa
hombres se convertían en héroes y !os héroes se transfigura
ban en estadistas. Allí está Pacheco, rivalizando en el asalto
de Puebla con cualquier guerrero de la lüada, y !uec?o en la
Secretaria de Fomento, envolviendo la República en la cinta
de acero de los ferrocarriles. Al!< está también Juan de !a
Luz Enriques.... .el primero en Henar a la plaza de Puebla
el dos de Abril y luego, cono Gobernaccr de Verscruz, e| pri
mero también en ponerle cimiento-, ce granito a 'a educa
ción nacional.
Díaz, con su régimen, completa 'a ob-"a de Hidalgo y Juá
rez porque ¡e da cohesión. Los nombres c;ue lo acompaña
ron en «u primera etaps fueron campesinos c;ue se impro
visaron guerreros y luc-go, guerreros cue sí pusieron a cons
truir. Y en medio ce ellos el gran obrero que puso fin .al
desorden, que deohizo las facciones: cjc encendió una revo
lución para castigar a !a Revolución; derribó un gobierno
para crear el Gobierne.
Después de !a devastación rcvoiucio ".aria de la última dé
cada se mirar los treinta a.ios perfinanos como trointa pun
tales que sost enen el edificio en ruinas; treinta promesas de
futura libertad: treinta argumentos en favo.- de la posibilidad
que tiene México para gobernarse cultamente; treinta esperan
zas mesiánicas de redención. \
La Revolución de 1310 quise acabar con la gloria de Por
firio Diaz ... y Porfirio Diaz, después de diez años sigue en
pie ia misma Revolución lo sirve de pedestal. Los fa
náticos que quisieron llevarlo a! abisrro, lo han conducido, sin
darse cuenta a la apoteosis.
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