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La prensa. [volume] (San Antonio, Tex.) 1913-1962, November 16, 1922, Image 3

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LA PRENSA
Entered as Secón.class matter 11
February 27. 1913. at the Poet 1
Office at Saa Antonio. Tex»·, |
under the Act. of March 6, 1S7 ó.
a
DIARIO POPULAR INDEPENDIENTE
Dirija toda la Correspondencia relativa al periódico, al Director,
SR. IGNACIO E. LOZANO.
12· N. SANTA ROSA AVE. — SAN ANTONIO. TEXAS.
! Loe suscriptorrs al cambiar d·,
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i nueva como la antigua direcciúa,
a fin de anotar propiamente
el cambio en nuestros libro·.
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En loa Estados Unidoss Seis meses
Fuera de (os Estados Unidos. Un año,
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York. Los precios de la suscripción son en
ricano o su equivalencia en moneda del pais
se solicite el periódico.
I
/CC CIOiV Lüi i uuiAL
El recargo de impuestos a la propiedad
*
Nuestros gobiernos siempre han sido juny ten
tados de reeorrir a los impuestos como el único
medio para, salir a flote de la bancarrota, sin de-"
tenerse jamás a considerar que el abuso de esa me
fiscal en muchos casos tiene resultados con
traproducentes, porque gabelas o impuestos que
no están oE proporción con la riqueza nacional,
causan la mengua considerable de la producción y
por consiguiente disminuyen de contra golpe los
Ingresos del Fisco.
Especialmente después de las grandes crisis
revolucionarias, cuando el país necesita forzosa
mente volver a mi ν ida normal, para reparar las
sangrías que ha sufrido y las pérdidas en sus fuer
r.»s vitales. los gobiernos no tienen la atingencia
necesaria ni la previsión suficiente para legislar
de una manera cabia y adecuada a las necesidades
s«H*iales. sino que teniendo en la mano la facultad
«le aumentar los impuestos, abusan de ella, a un
cr.sdo tal. que nrovocan la desmoralización en
los negocios y aflojan los resortes de la actividad
o .leí interés individuales, que son los nervios mo
tores del progreso de la sociedad.
Esto sucede precisamente en los momentos
actuales ·"·» nuestra patria. El gobierno, que tiene
encima el enorme compromiso de aportar cuan
tiosa cifra de millones para el pago de la deuda
extranjera, interrumpida desde hace Tanto tiem
po, encuentra muy cómodo resarcirse de esa obli
gación. gravando a los contribuyentes a diestra y
«iniestra. para reunir así los fondos que ha mo
lester para sus necesidades domésticas, que son
muy crecidas, en virtud del enorme número de em
pleados que se encuen+ran en las oficinas guber
namentales y que debieran reducirse en un cin
cuenta por ciento.
Inspirado en esas ideas, que no tienen por
cierto una sólida base financiera, el gobierno aca
ba de expedir un decreto per el que se grava con
un impuesto del uno al millar a los propietarios
de toda la República, cuando la agricultura se
encuenvra, como es sabido en condiciones desastro
sas. tanto por la fal*a «le crédito, como por los
resultados de la enconada campaña del agraris
iDO.
Comentando m: escritor esto mismo tema se
expresa en ¡os siguientes términos: ".'Cuál era
el deber del gobierno en esta situación? No es
ciertamente el de decretar contribución tras contri
luición. gaVla tras galn-'a. impuesto tras impues
to. Con esn« medidas s«'>lo se arruina a la dase
productor* ν «e la imposibilita en absoluto para
su función principal. El Estado no ha compren
«lido jamás la obligación que tiene de reducir sus
presupuestos a base de estricta economía, despi
diendo a los millares de ineptos que pululan cu
todas las secretarias ν en las oficinas públicas y
que eu pago del sueldo que reciben no rinden ser
vicio alguno. El Estado no ha comprendido ni
quiere comprender tampoco, que la persecución
sistemática a ¡a agricultura, que ha llevado a ca
1k) eon un sinnúmero tie repartos injustificados,
es la causante del abatimiento de la principal efe
nuestras riquezas nacionales y que deja de pro
ducir al Ercrio pingües «ranancias· El Estado se
ba encastillado e», el afán de decretar innúmeras
contribuciones, después de una labor de despojo
y de expropiación que con el establecimiento de
nuevos impuestos han λ en ido a completar la rui
na de un·1, riqueza antes floreciente y benéfica no
sólo para una clase determinada, sino para el
pueblo en g*neral y para el Estado mismo, que
derivaba de su florecimiento muy grandes emolu
mentos".
! Los agricultores ?e encuentran en condiciones
excepcionales, porque ha sido una de las «-lases
más perseguidas «le una manera Infundada. Se Ies
han arrebatado enormes terrenos sin otorgarles la
compensación necesaria que señalan nuestras le
yes y qne se ha aplazado para las Calendas iírie
gas en virtud de algunos argumentos que honra
rían a leguleyos empedernidos, pero qne no son
dignos de ser adoptados por un gobierno que se
respeta, porque la indemnización consistente en
bonos agrarios y no en efectivo ni simultáneamen
te con la expropiación, es una monstruosidad ju
rídica en absoluto injustificada.
Esa persecución sistemática, aunada con el
ansia continua de contribuciones, ha hecho «pie
por ejemplo muchos hacendados del Estado de
?<Iichoacáu estén anuentes en vender sus fincas
por los valores fiscales de ellas, para poder pagar
así las contribuciones crecidísimas que adeudan
y que les imposibilita prácticamente la explotación
lucrativa de sus fincas.
Por ese motivo la nueva contribución ha pro
vocado una oleada de protesta, no tanto porque el
impuesto considerado aisladamente sea muy alto,
sinu porque nna £oía «le agua es la que hace re
bosar el vaso; y la situación de los agricultores
en la ll^pública rs tan crítica que tienen que opo
nerse. probablemente sin ningún resultado prác
tico. a toda medida que venga a aumentar la sis
temática extorsión a que se les ha sujetado en los
do< últimos -tiios, debido a los atropellos incesan
tes de la política agrarista. . >
EFEMERIDES ji
MEXICAN 4S
X. ~
Se proclama dictador
a Santa·Anna
1* DE NOVIEMBRE DE 1S53.—En
este día las autoridades de Guadalu
pe Hidalgo·. población del Distrito Fa
deral. y una partí» del pueblo del mis
rio lugar. levantaron una acia en la
cue se proclamaba dictador al ge
neral Santa-Anna.
En esa. acta se oec*a que no sien
do bastante e> plazo da un año se
ñalado en Toa convenios del 6 de fe
brero para el arreglo de las cosas de
ia administración nacional, se pro
rrogaba por el que fuese necesario,
a juicio del '"Excmo. Sr. Presidente
«le la República, general don Antonio
López de Santa-Anna". .
Que ai efecto quedaba investido al
mismo señor Presidente. "Con ple
nitud de facultades que había ejerci
do hasta all!;" quo para el caso da
íallecimienrt» u otro impedimento que
pudiera inhabilitar física o moral
mente "al ilustre Jefe da la nación*',
cuidarla de escoger persona q*
creyveo dl^na de reempüuarle, y se
ñalada "tn pliego cerrado y sellado,
üe depositarla en el Ministerio de Re
'«clone» bajo las convenientes for
malidades y seguridades: quo en a
tendón a loe muchos y muy distin
guido* méritos >" relevantes servi
dla» del mismo Presidente, se le pro
clamaba. no bbetante 2a resistencia
que en otra vez manifestó, oon el era
pleo militar, que sólo él obtendría
do. "Capitán General de 3a Repúbli
ca". coa los hocores y prominencias
anexue al cargo, conformo al decreto
del u de abril ele aquel año.
Siguieron el ejemplo Guanajuato,
Apuoeealientea, Mftxico, Ban Luis Po
tbsl. Pueble, Mkhoacún, QuenStaro,
Zacateca* y otros mucho» puntos.
E*to era contrariar el pensamien
to do la revolución perpetuar en el
poder «con facultades de dictador, a
quien el *>L»a aceitado j*> le con
cedía Rlls que un año de mando dis»
i wcIoml; haftarciíai·, en una pala·
'<ra, la M<?a de Unj que habían derro
cad"» a Ariei.v, y por Λ» ¡alsnio no
jtodfa «Kradar lu mayoría del pais,
Inveetlr d? un peder discrecional
a! hombrn q-j(» t^íiá en la suprema
;iltur* d«! mando, es ¡•-ligro^o; y
♦•1 país temía que ívin-a-Anna, co.t
naos Ministres débL^s y r,u«» se do
blaban a su voluntad. l'esase a la
Urania,
»
:)*(:
Horrible tempestad anuncia el trueno
per el cóncavo espacfo resonando;
el torrente desbórdase inundando
cuanto halla al paso que le opon© freno.
Desde las nubes sobre el va!le ameno
la cen.ella veloz baja silbando.
y en la espantaba tierra va sembrando
muerte y desolación, fuego y venfcno.
Cual si fuera i»u tronco arista leve,
troncha el viento f--rt>z la altiva palma,
y tiembla de pavor cuanto se mueve
¡Sólo conserva su terrible caima.
y ningún cataclismo lo conmueve...,..
quien siente tempestades en el alma!
Emilio MORA.
I OBRAS DE MOTOR HARDEN
La mas grande y -completa Colección- de estas obras se encuentra
es esta casa. Las Obras dol Dr. Μarden, responden a una necesidad
sentida y obedecen & fines educativos de la xnayer trascendencia. Las
obras de este escritor >íorte-americano nos demuestran como dentro
do nosotros existen la dicha y la riqueza, la prosperidad y la fortuna
el poderlo y la {ama, fuerzas Interiores que sí·lo podamos desarrollar
por la voÍun'ad. El Dr. Marden ~es un gran fabricante de Volunta^
pues sos indica los resortes que hay <rn» tocar para que ella se haca
en nosotros sostenida y sea duradera, única manera de que sea eficaz.
Tenemos a la venta las obras-siguientes:
Abrirse Piw.
Actitud Victories·.,
PofWad· tus Saewgiaa.
XI Pode» del Puwaiatfc
SI Sxtto Cowwiihl.
£1 Crian <W SQaseio.
" Id— 1— da Dicha.
La. Alegría del Vivir.
La Iniciación en Joe Negocio».
La Mujer r «t Bogar.
L* Obra THiwfra de la Vida,
Pas. Poder j AtwinrtaTwil·
Prioologi» del Comerciante»
Querer m poder.
¿3.cxnrx*j AOC14JUC,
Cada temo lujosamente empastado, vade .$1.7(X
Háganse loa pedidos acompañados de su importe, a la
CASA EDITORIAL LOZANO
118 N. Santa Rosa Ave. San Antonio, Texas*
• - ';v. ; ' ' ■ . 4.
COSAS"qUE NUNCA SUCEDEN j
ru>MinfiTimriru~ ί ι ,«·>««>·».»ομμ w»m»»WMW>
ffeí
J
f ■—y yo
espero im
uaciont í «Ί
du1':e ins
tants.
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iassaai co.N>v 1.
LAS FUERZAS DELA NA TURALEZA
AL SERVICIO DEL HOMBRE
I
ΪΛ vi.]·, se hace incomparablemente
nv t Cuü ν n-.nu.da por -1 hecho de
.na,, <le, trabajo -'
. t. ■ ■ n hnv <*e ejecuta >01 I'll
rZ se cuu-,la «ue
1 Uolirl» Η trabajo continuo
do ι re* millones de e«-<-li\os ·' ·"'
i r.i roí. «e efectúa ·'« os
pnra realr/ar el <·»· € ( .
Ertnics Unidas por medio d. Ua ··
quinas. . .
El u«o Ίο !« po:.-ne:a i-V-« lJ'* 1 '
multiplicado muchas veces U P™
dllP-¡;in de la humanidad , en £
niisnia proporción ha aur.t .o
prosperidad y la í· deidad hmn.nas,
Til., d -i « hombre. rr.uj·.' .· ι·|
¿„V «"<* el enuU3l.-n:e ue
trt ipt ι e i.vavws cautivos.
No nos dt'inos cuenta de cuan fre
cu"*nt« or:, en los
el hambre Ή- arreaba poblólo
entera·». Hoy. .liando e·. hamb.e ■
;;irr, „ a .•„,s.,,e,oi:, de Η
rtT o como recientemente e„ RueU
v 'riñnn «.siipa l»* Parl*s d?1 m1und°
en qn- I·' nsxi-ultura n-j se ha de .
i-rollado más all-, de ¡» primita». En
Rx^ia comunmente — ara aun con
Un palo ahorquillado.
r.-treo^d.-unos so'.jmoüte ha.-'.a ls.iO.
En :-iuol año se requerían tros ho
' ,i„ labor do un hombr- para pio
«iuci·· un bushel de trico. Hoy. el
ϋΡΡ,'ρο consumido os sAla^nto die/,
minutos: 5n reducción del tiempo -
<lf.1V: lo al áralo d« discos, ol cal
!;r< ν pulv-rir:, 1* tierra λμ una ope
ración Η sembrador tirado por ea.
"lloV o irado por m'otor y otros
, irrvtr lis de invención
implement*·* isnc ia.
e-impar:»tivamente reciente.
ρ. i sr.O. para producir un bualiel
rte 'maí?. se requería ol tra¡*¡° *
un hombre durante cuatro hoias >
m»dia. Hov. el tiempo consumió
*, cuarenta y un minutos practas
·,· arado de reja múltiplo, el planU
V™· maíz la máquina de«rra-na
r,d v Ta maraviirosa descuido
rx operada prr vapor, la cual peía
un li'.ehel i1- maíz en sesenta sepun
llevando las tusas a una pdti
' ,m wag'.n y eeharJdo los prar.es
mentr, significa <1™ los ^Z'
Znc de una fracción proporrf-.a
men'e mis pequeña de la población
^ requieren para el mantenimiento
d« ¿<*ta. F.ajo las condiciones priml
Uva, una eran mayoría del pueblo
tenTa 0,:e labrar la tierra b de lo
contraro el hambre P^va.^ Co
mo eptAn las cosas en ;OS Estados
h-dd-* la labor de una persona «
JL'V»<·» «»·*" »»"»;;un,lts·
^j,dA .mm»
tofio" Export amo1», hay nue rec
áñrlc·: «W. >»»« Γ!1 !' Τ
«ftlares de prtductos de labranza
-te 1» ™ύ°'
nflo v. para proporcionar material
requérUlo cada empléelo del nWino
^=tft obligado a producir *n el mis
mo tiempo unes 20.000 bushels de ha
ΓΐΕη los primeros dfas la principal
^nílanea del hombre en maitena de
ST.·.»» «χ»»«-'
áiumanba y oa ios mu^uloe de e.
an:m;.les domésticos, Hov la obte
nemos en cantidades pi^ctic^nie^te
SU de pel, K1 carbsn de p.e
,lra es en efecto, rayos de sol ncu·:
mulados. La potencia hidráulica es
aíasak a sstóaAStí
energía *>lar fcumu^^a: porque -
el sol el que era poní el ag'·' l,cl
para producir las lluvias >
1Ί« n¡*vts que alimentan a lu" »· ·
I.·, demanda de la «iviliKaclon de
p'oteír.cia es instable. Escasamon.e
más del o ¡neo p,r . ionio de la po
tencia hidráulica disponible ^ os
Retados ruidos ha sido de «arrolla
'da: ñero ahora hay sigan: esco.< pro
vectos —tales como el de reprefeiii
"el Cañón del Colorado y 'os Muác.e
ShoaR en Ala^ka.-Para utilizar os-,
•o« va «tes recursos por medio de un
«Ion llamado 'Vuper-potcncia" se es
ner-v eslabonar fcts minas tie carbon
ν con !as presas en. todo el cíunino
dosde Main* a Maryland y bacía el
oeste hasta Pittsburgh formando un
eran sistema par* suministrar elec
tricidad i los eentrt»» industriales >
fe-roca rril-'S.
Γη pie cúbico de agua por se»un
(V. -ave -do de nuevo pie*, repre
senta un caballo de fuerza. Had neo
o ¡e impulse ur- turbión <tue mueva
1In Λ-ttno. su er.erpia « conviene
en electricidad. la cu:ü conducid.χ ,*.r
alambres de . obre, ruede usarse pa
r-, ejecutar un trabajo a 2o0 milla*
de distancia.
Nuestra producción anual <le e.ec
• i·' -idad do caídas de a?»», reptv
ίΓηΐ:, Cl equivalente de 40.000.000 de
toneladas di? carbón- I-a potencia h:
dráulica dispon»» e·* este l™· '1· *·
«o desarrolla, puerle ocup.ir el lugar
dol carbón en pran parte. Hay mas
„ae suficiente de ella a ,na,1'° p;"':l
hnCer cirar tedas las rueda· de to
das las fábricas e iluminar cada
,,.',η,. ν edificio en los Estados 1 ni
Murbcs sistema" de*cultura huma
na han «parecido ν desaparecido Μ.
la : jorra dentro de los tiempos his
tóricos—la asirio-babilónic-J. la cgip
(»;·ι la árabe, la fenicia, la griega. la
ron-ana ν otras—pero la. Muestra es
la pr'mera civilización mecánica. En
¡'π, cuntido físico, está bawda. -sobre
l;l mecánica y la utilización de las
fuentes naturales de potencia.
En 1 sr.0. por trabajo manual, ne
cesitaba un hombre diez y seis ho
ras para hacer un par de zapatos.
Hoy el tiempo requerido es hora y
modia, Y los zapatos «$ϊ mucho me
jor hechos, son rrA* cómcrffce. du
ran más ν tienen mucha mejor apa
riencia. Es difícil comprender, des
di» luegb. que antes d? 1800 no hu
biera derecha ni izquierda en los za
^Γη' hombre puede ahora producir
una varda de tapiz de tejido de Bru
selas en media hora; el mismo tra
bajo a mano eolia requerir cua.ro ho
ras.
Ccn 1^. T™**· la. maquinaria, un
obrero corriente produce suficientes
medias para abastecer a mil mujeres
de ese necesario articulo.
Estamos muy lejbs de .darnos cuen
ta de cuAn nueva os nuestra civiliza
ción, en el sentido moderno del ter
mino. No ea exageración decir que
dentro de lo« últimos ¿esclentcts nfto·
la humanidad h* hecfho mAs progne.
hos en eenodmletrAú « invención que
en tlbde el p^'ede histórico anterior
de la raza humana,
Censiderad la labrad . En 18s0
na había maquinaria agrícola, si se
ejíceptüa la desmontadora ne algodAn
patentada en 1?Θ4, i**» antiguos ara,
dea de hierro fundido tque habían
aparecido a principios del siglo, no
obstante la mucha oposición que se
le histo de que -envenenaba la tie
rra") estaba aun en uso general,
Lag roieees se segaban con hea o
con guadaña y »e desgranaban con
mayal.
bOe ·
primero que haoe uiwv mujer,
euando quiere que un hombre la al
«W.M, .» «bar a corre,,
LA REVOLUCION ES LA
REVOLUCION
Por el Lic. Nemesio GARCIA NARANJO«
— -\X-( -
m
Allá, por el año do 1911. cuando
la ciudad de México empezó a
alarmarse con los primeros exce
sos de las hordas maderistas, Don
Luis Cabrera escribió un artícu
lo que causó enorme sensación,
por justificar los más crueles
atentados. Según el acre publi
cista. la revolución era la revo
lución, y por lo mismo, no debía
esperarse de ella comedimiento ni
mesura. Los vencedores tenían la
fuerza bruta, y en nombre de ella
podía aniquilar a los vencidos.
Nadie sospechó entonces que el
artículo mordaz de Cabrera, pu
diese algún día transformarse en
programa devastador de un grupo
social triunfante. La facultad de
asaltar el derecho y violar la ley,
es tan monstruosa, que no se con
cibe como alguien pueda defender
la o cuando menos explicarla.
Y sin embargo, aquel artículo,
dos años después, llegó a .ser la
bandera del constitucionalismo,
l'l lema implacable de Don Luis
Cabrera se incrustó en el corazón
de una turba impune que no ad
mitió para su albedrío salvaje
las limitaciones necesarias que
exige la civilización. Los sóida
dos «le don Yenustiano pasaron
insolentemente sobre 3féxico sin
respetar el derecho ni la honra ni
la dignidad ni el pudor. Entonces
fué cuando realmente la Revolu
ción empezó a ser Revolución.
El Profeta del atentado debe
haber visto con magna delecta
ción, aquel cuadro regresivo -y
troglodita, que traducía su pensa
miento negro a hechos irrepara
bles. Iiien es cierto que en aquel
torbellino de rencor, perdieron la
vida dos hermanos de Cabrera;
pero ¿qué pudo significar esc
dolor mínimo, ante la voluptua
sidad criminal de atormentar a
una nación? Por mucho que fuese
el pesar de Cabrera, no fué tan
grande como su placer de crucifi
car a los quince millones de me
xicanos.
I'or eso. ante la tumba doble
de sus hermanos caídos, en vez de
volver sobre sus pasos, y condenar
las represalias violentas, se vol
ví.» a agarrar con manos vengado
ras a su credo siniestro; la revo
lución es la revolución. Y enre
dándose como una víbora en de
rredor de Carranza, convenció a
éste de que los programas de
honor y odio, son los que brini
los éxitos definitivos. Y
cicudo a un plan tremendo de ér|
terminio, fué colocado |pl delito
impune sobre la virtud, la
sobre el ser pensante, el tránsfu
ga sobre el espíritu recto, ei trai
dor sobre el leal, el bandido s
frenos sobre el hombre de bi'
que vive dentro de la Ley.
lo que no vio Cabrera fné que
los bandoleros, que él jesíiíicab
cuando azotaban a la sociedad in
defensa, pudieran algún día', le
vantar contra él mismo, sus ma
nos manchadas de sangre. X f
le parecía muy bien que lá
lución fuese lá revolución, mien
tras él estuviese arriba! de la
volucióní Pero.**-..< ¡como cam
canibian las cosas, ¡con sóld ha
cer pasar el apotegma de Cabré-1,
ra. a los labios de Plutarco Elias
Calles!
Este también dijo la Revolución
es la Revolución cuando firmó el
plan de Agua Prieta* otro tanto
pensó Guadalupe Sánchez cuando
decidió el triunfo dé la hatallá de
Algibes; τ ροτ último, en lá mis
ma fase se diluyen laá responsa
bilidades pavorosas del crimen de
Tlaxcalantongo. Jamás sé cum
plió el programa de Cabrera tan
fielmente, como cuando los soldar
dos carrancistas, educados en la*
impunidad y el deshonor, arrojar
ron a Don Vénustiano del poder.
La devolución siempre fué la re
volución; pero nunca lo fué tan
to como cuando revolucionó con
tra el .Tefe de la Revolución.
Desde mayo de 1920 á la fecha,
los carrancistas han venido com
probando con experiencia crude
lísima, el "revolucionarismo"' de
la Revolución. Sobre ellos cayój
primero, la expulsión del festín;
después han venido persecuciones
enconadas, procesos sumarísimos
y ejecuciones inmediatas· ¡Y ι
diferente les ha de sonar en
sombra de las bartolinas, o ante
la frialdad del patíbulo, aquella
frasecita que antaño repetían
cantados cuando gozaban del so
lio! Llegó, pues, el momento en i|
que Cabrera tenga que considerar,
110 con el júbilo vengador, siao con
rabia de vencido, que efectiva- |
mente, la Revolución es la Revo
lución.
El lo dijo sonoramente en 1911-;£
pero por si acaso, se lo hubiese -
olvidado en 1922, se lo está re
cordando diariamente con hachos,
el General Calles. Antes do lan
zarse a la revuelta, el General
ATurguía escribió una carta al
Presidente en donde hacía el re
cuento de todos los sacrificados
por el obregonismo. ¡Tarea inú
til! El gobierno exhibe algo más
elocuente que las listas de sangre:
allí están los cadáveres de las víc
timas como comprobante irrefuta
ble de que la Revolución sigue
siendo la Revolución.
Y lo seguirá siendo hasta el
fin. es decir cuando se acabe de
desintegrar.
Cuando en Febrero de 1913, ca
yeron Madero y Pino Suárez.
Abraham González y Ambrosio
Fiqrueroa, Cabrera tuvo oportu
nidad de -poder vengarlos. Y
mismo hubiera querido hacer en
1920 con Rton Vénustiano. S
artículos intitulados "La Keren
cia de Carranza'', revelan la es
peranza loca de una reacción pró
xima. El era el indicado para
conquistar el peder y azotar a
los sonorenses imperantes con el
rigor tremendo de su sentencia
terrible.
Pito han pasado ya cási tres
años y lo mismo pueden pasar;
trescientos. Murguía fracasó, Ca
rrasco fracasó y así seguirán
casando todos los enloquecido
que sueñan con [regresiones
posibles. Y el más fracasado
todos es Cabrera, porque el
tino lo ha condenado a ver
su programa cruel de exterminio
es empleado en la destrucción
sus amigos.
Tlav momentos de hablar y ka?
momentos de oír. Ahdra le
tocado hablar a Obregón y a
lies, a de la Huerta y a Serrano,
a Cabrera le tora oír. Y lo
rioso es que lo que dicen los pr
meros y escucha el segundo
que "la Revolución es la
ción."
i LECTURAS POPULARES I
FORMACION DEL CARBON DE
PIEDRA
Por lo oue liemos dicho ayer, se
vtrá tine los depósitos carbtofilferos
son roías sedimentarias, porque de
ben su existencia a ?a acción del agua
La primera vegetación del globo
se componía de criptógamas, o plan
tas sin flores, y de ccrníferas. como
el abeto, el pino, el eiprís. etc.. pe
ro debido a la gran humedad! produ
cid-i por la<* lluvias torrenciales "
c'oitKimns de. aquella edad, y a la
elevada temperatura que reinaba en
tonces en la auperficie del globp. así
como a la abundancia de ácido car
bónico en la atmósfera, esas plantas
ten'an dimensiones gigantescas, que
están lejos de tener en .nuestros días.
Atribíiyense dos orígenes a la hu
lla o carbón de piedra. Secún unos,
se ha formado en virtud del amonto
namiento en u'a lugar dado. en.la se
rie de los sig.'os, de vegetales que han
crecido unos sobre otros, e>n una re
gión propicia a su desarrollo si
guiendo un modo de formación aná
logo al de la turba contemporánea, y
demostrado por la presencia ce tron
o'os fósiles verticales, en ciertas hu
lleras o minas de carbón.
Segün otra eplntán, que es 3a más
acreditada, los vegetales han eido a
rrastrados desde su origen por los
torrentes y los Inmensos ríos do
aquel período acuático, habiéndose
así acumulado en los grandes barran
co« donde lentamente se han carbbni
zado.
Los depósitos carboníferos reposan
sobro una capa calcarea megruzca.
Los fósiles «irJmalej y vegetales de
la hulla que se encuentran principal
mente en Jos depósitos carboníferos.
s«>n Hs lÍcopodlncens, semejantes a
loa lioopodoe actuales, per\> de tama
ño «norme,
SI se examina un trozo de carbón
de piedra «o ve que eetá compuesto
de capas, por K> que si se trata de
romper >im pedazo de earbAix se no
ta que ee abre más fácilmente en
una dirección que *?n otra, y que esta
es la de las <xipa¿» delgadas que for
man el carbón. Si se quiere que ar
dan pronto y hagan im buen fuego
grandee pedazos de carbón, hay que
teñe*' cuids.áb de ponerlos eei la chi
menea de modo que esas capas e-ten
más o nienot -verticales, porque en
esa posición el calor las abre casi in
mediatamente.

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