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El Pelayo. (Nueva-Orleans [i.e. New Orleans, La.) 1851-1852, December 28, 1851, Image 1

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El reco d nuctiionenlos Estados
Undse d 0,ño #lo. O eses
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suscrinlow Va adelantada.
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lE3L.D~~4'&C ¡das & esta fte¿líc.
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PE tEODICO POLITICO, LITERARIO Y MERCANTIL,
ORGANO DE LA POBLACION ESPAÑOLA.
[AÑO PRIME , .wueva-Orla.I, Doatago, 2 8 de ¿ciemtsbre de 1851. [VOL. I.-NUM. 80.]
EL PELÁYO. p
EDITOR Y REDACTOR : E. SAN JUST. sa
Nm- . @. Ku SS ¿o Dicleb ce
Neev.Ortmles 98 de Dleiembre de 1831. ta
AVISO
A NUBESTROS SUSCRITORES.
A consocuencia del nuevo arreglo
que estamos haciendo para publicar
"EL PELAYO" de mayor tamaño,
nos será imposible publicar nuestro
número el miércoles prcesimo; pero
en vista do que el jueves es gran dia
de fiesta y que no trabajan los impre
sores, adelantarémos un dia la publi
cacion del número correspondiente
al viernes. Por lo tanto nos despedi
mos con este número "hasta el añio en
trante," en qué esperamos tener el pla
cer do atraer hacia nuestras filas y
contar entre nuestros suscritores a
todos los españoles, tanto de los Esta
dos Unidos como de Cuba, Méjico,
&c., que estén dispuestos á sostener
en esta ciudad un órgano fiel y cons
tante de sus principios y opiniones, y
un decidido defensor de sus intereses.
El año mil ochocientos cincuenta y uno
se despide de nosotros, y ya nos podemos
considerar con un pié puesto en el año mil
ochocientos cincuenta y dos. Al desapa.
recer para siempre para hacer lugar al que
le vA & suceder, no podemos mnnos de echar
una ojeada, aunque rápida, sobre la situa.
cion política que guardan hoy dia todos los
pueblos de la tierra. La reseña que va.
anos & hacer de ellos puede considerarse
como un panorama que pasa ante nuestra
vista con suma rapidez ; pues sería un tra
bajo improbo, si nosotros intentáramos
querer examinarlas detenidamente, para
formar un juicio sobre los revoluciones que
puedan operarse en lus diversos puntos del
globo durante el a ño en el cual vamos á
entrar.
Naturalmente se debe suponer que por
lo que toca A nuestra España podrémos ha
cerlo con mas detencion, porque además
de estribar en ello el interés do nuestros
compatriotas, se halla colocada hoy dia de
tal suerte con respecto á las demás nacio.
nes, que es objeto de las miradas de todas
ellas, y aun de las mas recónditas; pero
esas miradas que atrae son de asombro y
de respeto por el ejemplo que ofrece tras
tantos años de luchas intestinas, como por
desgracia se vió obligada á presenciar.
A su turno lo harémos.
El antiguo continente va á ser en primer
lugar el obieto de nuestra atencion y prin.
cipiarémos por ese coloso Ruso, que sin
embargo de ocupar un espacio do terreno
casi igual al que ocupan las demás nacio
nes de Europa, no se opera en él cosa que
llame la atencion del mundo, escepto cuan
do mueve sus numerosos ejércitos. Pare
ce imposible que esa Rusia con sus ochenta
millones de habitantes, con sus populosas
capitales, su fausto y su grandeza, sea rele.
gada al olvido por la poca importancia de
sus hechos; así es que toda la politica de
la Rusia se encierra en algunos ukases lan
zados por el emperador sobre disposiciones
dictadas & tal 6 cual gobernador de alguna
de sus provincias, 6 para dirijir sobre tal
4 cual frontera sus tropas con el objeto de
contener los progresos de tal 6 cual chispa
revolucionaria. Do la Rusia quizá á fines
del añio en que vamos á entrar no podamos
decir otro tanto; pues lo que pasa hoy dia
en Francia bien puede ser que le produzca
alguna sacudida.
De ella pasamos á la Alemania, la gran
nacion compuesta de la Prusia, el Austria,
la Hungria, la dividida Polonia y los dis
tintos Estaditos que forman su complemen
to. La política do estos diversos reinos
bien puede reasumirsu en la do las dos
t1ftU~*
principales el Austria y la Prusia. El A . n
tria, parece haber echado despues dela d
sangrienta revolucion de 1848, hondas ral.- Iñ
ces sobre todos los pueblos donde ha asen- li
tado su dominacion; la Prusia bien se n
puede decir que marcha á la par del Aus- a
tria, cuya politica es sugerida por esta. v
Bien quisiéramos poder estendernos sobre p
la actitud que ha tomado en vista de las o- I
vaciones de que ha sido objeto el Magiar d
Kossuth á su paso por Inglaterra; pero i
nos reservamos á hablar de ello hasta sa
ber qué resultado podrá tener su llegada á r
esta República, caso que el gabinete de t
Washington le dispenso alguna recepcion t
oficial. 1
La Francia, por las últimas noticias re. (
cibidas, guarda una situacion de las mas 4
criticas, y si el golpe de Estado que acaba o
de dar Luis Napoleon no es sostenido con (
energía y tino, la Francia en lugar de cau. i
sar, como se pretende, una conflagracion i
' en Europa por las ideas de los demagogos, 8
I marchará inevitablemente & su ruina. Los
Spueblos hoy dia van convenciéndose, ama- i
, estrados por una série .de vicisitudes por
r las cuales han pasado, que esos trastornos ,
. políticos son la causa directa de cuantos
males afligen a la humanidad, y la Europa
en general desecha esas ideas revolucio
narias salidas de esas imaginaciones febri
les y ecsaltadas que so complacen en pre
senciar la ruina de su mismo pais y en
querer ser causantes do la de los demás
con esas vanas y engañosas palabras de
Sigualdad y libertad. Si Luis Napoleon ha
Sverdaderamente comprendido su mision,
. debe llegar hasta sacrificar su ecsistencia
Spara asegurar á su patria una paz duradera
que asegure su bienestar.
e Este estado que hoy guarda hace que to.
a do en la sociedad se desquicie; los traba
¡. jos se interrumpen, se paraliza el comercio,
as la industria so abate, ninguna mejora se
,a puede emprender, el crario nacional so a
le gota y todo, todo marcha al través de co.
el m¡no marchar debiera; ¡cuantos ejemplos
á tenemos de ello no solo en lo pasado sino
en el presente! ¿Cuántos años le costó á
)r esa misma Francia reponerse de los
a. destrozos que el reinado de' la Guillotina
Is produjo en ella i fines del siglo pasado?
os Y ¿cuántos le pueden acarrear el pasagero
le triunfo que hoy dia pueden alcanzar esas
o. sanguinarias ideas socialistas que en ella
as germinan? y ¿cuántos le causarán cuantos
ro cambios se intenten operar en lo sucesivo
,i y si con mano fuerte no so opone á ello un re
as medio? Ilé aquí la situacion dle la Francia;
or se halla colocada entro un hueco en lo pa.
ir. sado que 57 años no han podido colmar, y
un abismo por delante que es necesario
er evitar á cualquier costa escojiendo otro sen
n. dero si no se quiere ver precipitada en él.
in El año 52 está llamado seguramente á ver
no el triunfo de la sana razon que dé á la
o0. Francia estabilidad en su gobierno.
ue La Inglaterra nos suministra el ejemplo
n. de una gran nacion que progresa todos los
*e- dias, sin que nada absolutamente altere la
ita marcha de sus bien entendidas institucio.
as nes, y sin que vanas teorías entorpezcan
le. su desarrollo comercial en las cuatro partes
de del mundo. La Inglaterra, parecida á la
de águila caudal que posa sobre un corpulen
Ln- to olmo, vé amontonarse los despojos que
íes los huracanes de las demás naciones ván i
na depositar al pié do ese gigante donde ella
tal se asienta, y su política estriba principal.
de mente en cobijar á sus hijos en todas par.
ipa tes con su manto protector, cual ninguna
íes otra nacion. La Inglaterra es respetada
ios porque á su vez respeta á todo el mundo.
dia Nuestra España, que bien puede ser que
.ca dentro do pocos años no le ceda en nada á
la Inglaterra, ocupa hoy dia entre las na
aii ciones (le la tierra, un muy distinguido lii.
ia, gar, y bien mereco que nosotros consagrA.
lis. mos á ella toda nuestra atencion cuando
an- llama verdaderamente la de los políticos de
íos muchas otras naciones. Españia, agena
los hoy dia de toda influencia ostrañia, á ella
misma j &@fien debe este horizonte ra- ta
diante dqn porvenir, y sus hijos los espa. p[
ñoles, cón la fé puesta en él, caminan por
la vía de lois progresos materiales, sin in- bi
mutarse por esas vanas quimeraé, que hoy di
agitan & su vecina la Francia, qqe á su
vez parece dser presa de las desgracis. que
por tanto tiempoáafligieron á nuestra patr. di
Los españoles hoy dia comprenden asaz p
donde y:en qué está cifrada su felicidad, y ns
de qué suerte puede llegar á obtener la sE
primacía en el consejo de las naciones, co
mo lo tuvo en un tiempo cuando dió ser á d
un Nuevo Mundo. En este instante nues- q
tra patria se vé presa del entusiasmo de sus h
hijos; de un estremo á otro de ella todo ti
Ses regocijo y placer; pues la representa- c
i cion viviente de la era venturosa por la q
i cual vamos & entrar allí está, la esperanza ti
i de los españoles, su única guía, su mayor e
. anhelo reposa en el PRíNCIPE DB AsTu- t
SRnAs que nuestra adorada Reina acaba de
, dar á luz, y las naciones todas al ver la efu- e
s sion que rebosa de sus corazones, al ver el I
Sabrazo fraternal que hoy dia los hijos de c
r España se dan por tanta dicha, pueden au- .
s gurar perfectamente lo que hemos repetido e
s tantas veces, "La España sera tan grande
a como nunca lo fué."
Si además de esto fijamos la vista sobre 1
. todos los ámbitos de España, no encontra. <
. mos mas que pruebas materiales de lo que E
r acabamos do asentar, la actividad en toda 1
s clase .de adelantos, el incremento que toma E
e el espíritu de asociacion para realizar gran. E
a des empresas, que hasta muchos capitales
19 estrangeros van á confundirse en ellas, las
a vías de comunicacion para esportar á todas
a partes nuestrso producto del interior, la
apertura de grandes canles, limpia de
- puertos y construcciones navales para pro.
L- tejer en todas partes nuestros intereses co.
D, merciales y hacer respetar la integridad de
e nuestras posesiones ultramarinas é infun
i- dir respeto á nuestro pabellon. Todo, todo
)- dá á conocer que nuestra España vá á ser
)s grande y feliz.
lo El Portugal, á pesar de tener en la u
á paña un fiel traslado de como puede llegar
)s á conseguir engrandecerse, sigue destro.
¡a zándose sin saber qué es lo que desea;
Shoy un motin militar, mañana una subleva.
ro cion, y así marcha aniquilando los pocos
Srecursos Ion que puede aun contar para
la crearse un porvenir venturoso.
SLa Suécia, la Holanda y la Bélgica, si
guen en paz dentro y fuera de sus resigc.
tivos territorios ; pero quizás no podamos
Sdecir lo mismo dentro de poco, caso que el
a movimiento revolucionario de Francia to
Sme algun increntento; pues hace ya mnu.
chos añlos que estos reinos están sujetos
al mismo termometro político que rije a la
er Francia.
la La Turquia, por algunas sabia& reformas
que en su legislacion ha introducido el jó
il ven Sultan Abdul-el-Mejid, se ha hecho un
Spoco notable, aun cuando seguirá siempre
la dominada por la influencia del autocrata
0. Ruso. Creemos que su p >lítica no dejará
1 nunca de ser Turca.
es La Grecia espora seguramente el resul
la tado de lo que se agita en su protectora na
n. ta la Francia para ver que rumbo tomará
ue en su política.
á i Los Estados Italianos, una gran parte
la de ellos sojuzgados por el Austria siguen
il- debatiéndose en medio de la. tormenta re
Lr. volucionaria que los ha agitado durante tan
na to tiempo. La Italia está llamada á nues.
da tro modo de entender, á una dedos, 6 á for
mar una gran Nacion, dándose institucio
ue nos sabias que la eleven al rango do tal, 6
ti á á desaparecer en pequeñas porciones des.
a- trozada y aniquilada por sus mismos hijos,
u- siendo causa de que sus hermosos edificios
''. qureden desiertos, sus palacios abandonados
lo y las cal!es do sus faumosas capitales soli
de tarias y hi¡medas. Si asi sucede la Fran
na cta no tendrá poca culpa en ello, por haber
lía la agitado con esas ideas do la tan descaní
tada libertad do que se ha declarado cam.
peon.
Terminarémos aquí la torta reseña, so.
bre la situacion política que hoy dia guar.
dan ras naciones, porlo que respecta á las
1& antiguo continente. Nos vemos obli
dos á pasar por alto la de algunos pobos
diseminados en diversos puntos por ser muy
poco el interes que ellos ofrecen, 6 sea por
ser muy insignificante el papel que repre
sentan en ere vasto campo.
En nuestro prócsimo número tocar~mos
i detenidamente la que guarda el continente
Sque habitamos,repasando una por una lade
Slos diversos pueblos que locomponen;en es
Sta parte do nuestro trabajo, que bien puede
- considerarse como una continuacion del
1 que ofrecemos hoy, tratarémos de no ser
Stan concisos porqué tambien asi lo ecsige
r el mucho interes que nosotros y todos nues.
- tros compatriotas deben tener en ello.
e Salimos del año 1851 y vamos á entrar
- en el 1852; dejamos de mirar el Antiguo
1il Mundo para figar la vista en el Nuevo: asi
e como hablamos teniendo un pié en el aflo
1- que nos deja y el otro en el que nos llega,
o asi dejamos & nuestros lectores pendientes
e entre la situacion política que guarda un
mundo y la que guarda el otro. El año que
e nos deja ha producido grandes aconte
L. cimientos políticos y algunos muy recEs
e que tocan de muy cerca á nuestra España.
a No formarémos un juicio sobre si el alio
a que nos llega será 6 no muy fecundo en
a. ellos, aun cuando por ahora promete serlo,
is y muchisimo, por el aspecto que hoy pre
La senta el mundo.
El siguiente articulo tomado de la Eqpa*
ia de Madrid, lo recomendamos vivamen'
te á la generalidad de nuestros le '.)es,
pues toca una cuestion que durante doi me*
ses ha ocupado la prensa española ea alto
grado, cual es la de la reciente publicacion
del concordato y la alocucion de Su SAN.
TIDAD, dice así:
Comprendemos muy bien que la prena es
pañola, considerando esta cuestion bajo el ~
pecto jurídico, y aun bajo el político y el histó6.
rico-canónico, esponga sus opiniones favorables
6 contrarias á ambos documentos, y hasta que
censure con mas 6 menos acritud á aquelloes
de nuestros gobernan¡es que han sido participes
en la confeccion y ratificacion del convenio de
que se trata. Semejante discusion no solamen
te cabe dentro de los limites de las buenas doc
trinas, sino que es ademas necesaria para es
clarecer asunto tan importante, al paso que pa
ra averiguar si los hombres públicos que han
intervenido en la formacion y conclusion del
tratado, son dignos de alabanza 6 do censura.
Pero eso de que sacando la cuestion del ter
reno puramente legal, literario 6 político, se lle.
ve al terreno religioso, procediéndose á venti
larla de una manera contraria k nuestro dog
ma, y con un lenguage, sino implo, Irreverente
al menos y acerbo en demasia hácia el SOmo
PorNTrFICE, eso no puede ser bien mirado en
una nacien católica por escelencia; y á nombre
de esa misma nacion estamos dispuestos a ana.
tematizar y protestar contra los desmanes de loe
que pretendan mancillarla, imprimIendo en su
limpia fama un baldon que desdice igualmente
i do nuestras creencias que de nuestras antiguas
tradiciones.
Y no se presuma que nuestro prop6sito al
espresarnos de la manera que lo hacemos, tiende
á defender 6 impugnar el Concordato en el
presente articulo: plumas mejor cortadas y e~
peciales, tratarán en LA ESPAÑA esta grave
cuestion: otro es el impulso que nos ha movido
á tomar hoy la pluma, y obedeciendo á él vamoa
á escribir no fundándonos en la ciencia sino
acudiendo al corazon, en la seguridad de que
nuestras palabras han de encontrar eco en el
ánimo de la generalidad de nuestros compatrio
tas.
Por desgracia, es una verdad deplorable que
) el viento de las revoluciones trajo i España el
. contaoio del enciclopedismo, y sus gérmenes
se infiltraron y brotaron en nuestro país, si bien
' no de tal manera que hayan logrado aclimatar
Sso en él cuiomo en otras partes. Durante algun
Stiempo, y merced al irresistible aliciente pecu
" liar de las doctrinas nuevas, las olucubraciones
- vol/erialnas consiguieron fascinar con la galana
* ra d(e las formas do aquel escritor tristemente
. clebro tá crecido número do hombres, que, ávi
Los Avisos puramente econiG~ oe y
mercaritiles pagarAn 1 por la priaera
inmertion de un quadrado f1a renglonoes
meno], y 50 cte por los siguientes. For
los miba largos 6 los quee Iiertea por
trimestreca 6 aflol, se hará un arrogle
convencional.
T.os Anunclos 6 Comunicadoe, n prose
6 verso, sobre asuntos poeruaies. pag.
rán el doblo de los preiolos ya eilad.
Advirtiéndose que los insultoes 6 persnae
lidades no so publicarán á ningun precioe.

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