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La democracia. (Ponce, P.R.) 1890-1948, January 28, 1903, Image 5

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NOTA DEL EDITOR : Por convenio especial con este periódico, un frasco de muestra de la OZOMULSIOÍÍ será enviado por
correo--gTatis y franco de porte.-á toda persona que mande su nombre completo y las peñas de su casa clara y correctamente dírg'das al
Ledo. José J JVlvarcz, Parque Central, Caguas, P. K. ó la Ozomuleion Company, 34, De Peyster Street. New York.
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CAÜMEÑ LA OITANÁ
BIBLKKÍ ECA bm LÁ IÍÉSMOORAOIA
Baeno3 días, Rolando, - res
pondió el segundo, que pareció un
peco contrariado con aquol encuen
tro. Pero aquel á quien había llamado
Rolando se acercó á él con tres bo
tes del caballo y le! dijo:
Vienes del Bbsque?
-Sí.
- Y to vuelves?
- --!No &ó. .. . tengo ganes de vol
ver a subir a les Campes Elíseos
una vez más.... el tiempo está
soberbia . . . .
Deede luego,-dijo Rolando
sonriendo; - y además eso t3 per
mitirá El qué? - preguntó secamen
te el vizconde Fabián de'Asmolles.
'Pues el seguir esa carretela
azul en qué se encuentra esa en
cantadora criatura a la que has
saludado con tanto respeto, - res
pondió Rolando.
rMi querida Rolando de Clayet,
dijo el vizconde Fabián con tono,
fríe; - las señoras alas que acabo
de saludar son la marquesa de
Chamery y Su hfja, y la -sonrisa
que veo en tus labios, ai no está
fuera de lujar, no tiene, al menos,
significado posible.
jCarambaf cómo tomas las
cosaa FabiáR! Serías acaso el no
vio de la señorita de Chamery?
lío, - dijo Fabián con trlsteta,
y quiso alejarse, saludando á Ra
lando; pero este le detuvo.
Una palabra, - le dij.
El viiccnde se paró.
Has visto ese laudó con des
caballos grises?
Sí, - contestó Fabián con un
signo.
Se apellida también la seSora
de Chamery y es prima. . . .
A estas palabras, el virconds
Fabián de Asmolles se puso pásido
y sus ojos lanzaran chapas. Exten
dió la mano, cogió el t razo de Ro
lando de Clayet y le dijo: jPobre
Rolando! Dlme en seguida que lo
que mo acabas de dttár lo crees
firme y honradamente, como un
hidalgo de provincia que llega á
París por primera vez y a quien se
presentan las cortesanas como du-"
quesasf- y cáandio me lo hayas di
cho t3 perdonaré.
El vizconde Fabián pronunció
estas palabras con acento tal de
sorda irritación é ironía que causó
una extraña impresión a su inter
locutor. Rolando guardó silencio.
nj Y bieai - repasa Fabián, r
Hablarás?
-.Querido señor Fabián,- respon
dió ai fin el joven tan bruscamente
interpelado; voy a responderos
sgúa vuestros deseos. La dama á
la que saludó es la señeri ta de Cha
mery, hermana del difunto mar
qués Héctor de Chamery, y fué
despojada de la fortuna qua le co
rrespondía por cierto conde de
Chamery.
Basta, - dijo Fabián con una
calma más espantosa que su recien
te irritación, y después añadió:
Mi querido Rolando, acabamos de
cambiar dos frases que bastan para
que nos cortemos el pescuezo.
Como gustéis, - dijo con a ti
ñería Rolando.
Sin embargo, - repuso Fabián,
como tengo siete años más que
tú, pues tengo treinta y tú veinte
y tres, al mismo tiempo me has ai
do recomendado poi tu anciano tío
el caballero de Clayet, y hemes
sido vecinos y amigos allá en nues
tra tierra, no me quiero dejar
arrastrar hasta el extremo de enfa
darme sin haber probado antes les
medies de conciliación y dictándo
te desde luego que tu pretendida
señorita de Chamery ea una cual
quier cesa.
Estas palabras hicieron palide
cer á Rolando, que replicó:
Vizconde Fabián, Insultáis á
una mujerl Sois un cobarde!
-E3tá bien: jos mataré! Hafita
mañana - ' '
o "
O. -
Y Rocambole fué al comedor, dal
que volvió al cabo de un momento
con una mesita completamente ser
vida que colocó delante del hombre
pintarrajeado.
Pobre vlejol - prosiguió sen
tándose a su lado --Q ió poco falta
para que te tenga que servir como
á un niño!
Y mientras que el salvaje, con
una avidez de bestia hambrienta,
extendía las manos hacia los ali
mentos que le servían, Rocambole
añadió: - Acabo de enviar a buscar
a mi médico; arreglaré una histo
rieta inverosímil y te pondré en
sus manes. Es sf guro que no te
volverá un guapo chico, pero puede
que haga desaparecer esos ' tatuajes
ó pinturas y siempre erá algo.
Parecerás un pobre hombre a quien
la explosión de una mina ó de no
buque de vapor ha puesto de ese
modo.
Cuando Rocambole terminaba,
oyóse abrir la puerta exterior da
su cuarto. Era el criado que volvía
seguido del médico.
Quédate ahí, querido tío,-dIjo
el joven, - voy á preparar a mi
médico el espectáculo poco agrá
dable e tu aspecto.,
Dejó á O'Penny en la alcoba co
miendo ávidamente y pasó al sa'ón
en donde le esperaba el doctor Al
bot.
El doctor era un mulato nacido
en Guadalupe, que, después de ha
ber ejercido mucho tiempo en el
Brasil y en el Paraguay, había ido
á bnscar fortuna en París, dedicán
dose con especialidad a la curación
de las enfermedades contraídas en
los trópicos, y había logrado un
buen éxito.
Buenos días, dactoi, - dijo Ro
cambole. Oí ruego me perdonéis
por haberos hecho levantar. . . .
Nda de eso, sí flor marqués,
respondió el mulato coa las mayo'
rea muestras de respeto. - Iba á
entrar en casa cuando encontré á
vuestro ayuda de cámara.
.Doctor, - prosiguió Rccambo
le; tenéis algún remedio seguro
contra los tatuajes? Me explico mal
y debía decir: Creéis que los ta
tuojes puedan borrarse?
A'gunas veces eso dependa de
los casos: los que están hechos con
la ti atura de algunos árabes de
Australia acaban por desaparecer
con la ayuda de ciertos reactivos y
de ciertos emolientes.
- Ahí Lo creéis asi?
He cuidado y curado a un ma
riñere inglés que había sido hecho
prisionero per una tribu salvaje de
Oseanía, " "
Pues bien, - dijo el pretendido
Federico; precisamente es un ca
so. de ese, género el que es voy á
someter. Figuraos que acabo de
encontrar un marinero que sirvió,
a mis órdenes en la India y que,
habiéndose embarcado á bordo do
un ngrero, faé, como el vuestro,
hecho prisionero por les salvajes,
pintarrajeado y motilado por ellos.
Y Rocambole bJzo pasar el mé
dico a su alcoba.
Antes de ir más lejos y de asistir
a la consulta del médico criollo, es
preciso retroceder un( tres meses
y poner en escena los nuevos perso
najes de esta obra,
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